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Buenos tiempos, mala memoria

La música era mi escape desde que usaba camisa blanca en el colegio. Era un melómano entregado, pasaba horas escuchando radio, grababa mixtapes de rockadencia y radio pirata, coleccionaba en VHS vírgenes todos los videos que valían la pena según mi criterio, documentaba todo lo que me gustaba de la música nacional y sentía la necesidad de atesorar todo ese material inédito -o de edición limitada- que sólo se transmitía en programas especializados. Material que sólo así podría quedarse conmigo para reproducirse infinitamente.

Sin saberlo, estaba tratando de archivar parte del patrimonio cultural de mi generación. Y estamos hablando de documentos pre-internet: discos, cintas, fanzines, arte contenido en formatos físicos difíciles de obtener.

Recuerdo lo emocionante que era ir a casa de amigos como Francisco Mejía “Pacheko” o Abel Murillo “El Cartero Valiente”, quienes coleccionaban infinidad de discos, cassetes, zines y flyers de artistas independientes que el tiempo ha ido borrando de la memoria de la gente.

Luego, con las camisas azules y marrones, comenzó la aventura del menor que se lanzaba a ver a La Muy Bestia PopClaroscuroPacíficaDioslepagueZaperoco Sound SystemLe MermDomingo en LlamasFuria de BuzoCiegoLa Corte o Los Amigos Invisibles entre miles de otros grupos no tan conocidos, lo cual representaba el contacto más directo que podía tener con mis héroes locales y el único motivo que tenía para ir a un bar donde capaz me rebotarían por junior y donde no conocería a nadie.

Fuí a ver desde ska hasta electrónica, hip hop o funk pasando por innumerables ollas de punk donde más de una vez llevé leña con gusto. En la pista escuché infinitos cuentos sobre Cayayo, Zapato y muchos otros que no viví por mi edad.

Hoy en día, cuando recuerdo a algunos de mis ídolos locales de los 90’s y 00’s a veces siento tristeza por cómo los han olvidado. Pareciera que en Venezuela tenemos una especie de amnesia cultural, como si cada generación hiciera borrón y cuenta nueva, como si cada camada de artistas tuviese que construir contra-cultura desde cero. Algunas generaciones con más éxito que otras.

Quizás es por un público apático o por lo “rara” que aún en el 2013 es la música alternativa para el grueso del pueblo Venezolano.

Tal vez es por falta de documentación y preservación de nuestro patrimonio, donde me atrevería a decir que la Fundación Nuevas Bandas es casi la única institución seria que se ha tomado la tarea de archivar desde su óptica lo que ha pasado en esta escena “underground” por décadas.

Tal vez es porque hay demasiada farándula y a veces la escena es más sobre “hype” o relaciones públicas que sobre la apreciación artística y amor a la música, de pronto muchos rockeros y rockeras consiguieron trabajo, se cortaron el pelo y se olvidaron de lo que alguna vez fueron antes de llegar a viejos. No sé, y no quiero juzgar.

Sólo sé que muchos discos brutales, muchos artistas, muchos pioneros e incluso muchas escenas han sido olvidadas o casi erradicadas de la historia musical venezolana y eso no es bueno. El paso del tiempo es implacable y al que menos favorece es al que olvida rápido.

Idealmente las nuevas generaciones deberían construir sobre el piso de muchos artistas que abrieron camino y no sobre un borroso pasado que a nadie le importa. No tanto por la nostalgia, sino porque en efecto hubo gente fina que merece atención y crédito. Porque hay experiencias de las que se puede aprender.

No escribo estas palabras con la intención de juzgar a nuestra memoria colectiva, esto es más bien para exponer la necesidad que tenemos de preservar nuestro legado. Así como no existiría Animal Collective sin The Beach Boys, creo que no existiría nada de lo que hay hoy acá sin todos esos guerreros que abrieron la cancha.

En medio de un fantástico momento para nuestra música, sería lindo que comenzáramos a tener amor y respeto por nuestros artistas pasados y presentes, guardando memoria de aquellos que hicieron aportes positivos para nuestra cultura.

La amnesia cultural sólo lleva al progresivo deterioro de nuestro patrimonio.

 

 

Alberto Stangarone formó parte de la agrupación ‘Todosantos‘ y actualmente se expresa como el productor y músico, ‘Sunsplash‘.

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