Columnas

imagen Carta para el artista, por Diego Urdaneta

Carta para el artista, por Diego Urdaneta

¿Te has preguntado por qué te haces llamar así? ¿Sólo porque disfrutas el arte? Muchos lo hacen. 

¿Sólo porque crees tener algún talento? ¿Es acaso eso suficiente?

Ser artista no es tan fácil. No como nos lo han hecho creer en la tv; no es necesario exponerse, ni contar la miserable o alegre vida que has tenido.
Ser artista es tener algo que decir, es poder procesar la información, el mundo en el que vivimos y transformarlo en una visión propia de las cosas.

Es mover fibras, poner a reflexionar, inspirar, emocionar y hacer, sobre todo hacer; nada tiene que ver con obligarnos a sufrir aunque casi siempre terminemos sufriendo para luego escribir sobre ello.  Háblame de ironías.

Para ser artista y llevar una carrera coherente también hay que ser humilde e inteligente. Aunque esto a muchos les parezca que no es necesario, que tal vez esto sea lo más fácil a lo que puedan dedicarse porque ser ingeniero o médico es muy difícil; bueno, ser artista es peor. Y si no estás dispuesto a entregarlo todo, incluyendo tu arrogancia, mejor dedícate a otra cosa.

Ser artista es horrible, dirán que estoy loco. Ya sobrepasas ese límite común de locura; llevas tu corazón a toda chica que te lo toque, llevas tu corazón a cualquier extraño que te pida la hora o un consejo, llevas tu corazón a límites quizás innecesarios.

Tú, que no sé quién te crees, no me vuelvas a pedir un aplauso hasta que no te hayas deshecho del ego que te impide reconocer tus limitaciones, que te impide saber que para llegar a donde quieres necesitas de mucho trabajo aparte del poco talento que tienes.

Y consíguete amigos; leales, sinceros, que sepan y puedan decirte la verdad en la cara. Esos son quienes realmente valen la pena y te llevarán lejos. Los aduladores no sirven de nada. Déjate ayudar. Déjate ayudar. Lo que estás haciendo no afecta a nadie más sino a ti mismo.

Y consíguete una chica, una mujer. Una musa que te haga suspirar y te vuele la cabeza; todos necesitamos una mujer que nos inspire, que no nos deje respirar y si nos permite respirar, que sea sólo para sobrevivir a su mirada.

Consigue algo real, las barbies en algún momento dejan de servir, pregúntales a tus hermanitas. Si tienes suerte lograrás encontrarla y es ahí en ese preciso momento cuando podrás considerarte afortunado.

Etiquetas: |

Diego Urdaneta

Relacionados

Comentarios