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Henry D’Arthenay: “Si no fuera por Todosantos, yo no sería músico”

Hace 10 años, (cuando era un chico de 16) tenía muy pocos amigos con los que compartir música que me gustaba…o bueno, muy pocos amigos en general.

La música siempre ha sido central en mi vida, y desde los 10 años intenté sin mucho éxito tratar de sacar adelante proyectos que nunca dieron nada que saciara mi sed de crear algo. Para los 16, bastante frustrado, había decidido que iba a irme a España a estudiar y que sería (o intentaría ser) cineasta y/o escritor.

Fue en ese entonces, ya dando a tan temprana edad mi utilidad como músico como perdida, que en una revista conseguí un artículo de una banda llamada Todosantos. Ya no recuerdo qué fue lo que captó tanto mi atención, pero decidí buscarlos en internet, y sin expectativas a lo que iba a escuchar o ver mi vida cambió.

En la página principal había un video en blanco y negro de un tren que viajaba por un paisaje. Una especie de video arte, diseño hermoso, mezclado con un viaje por un lugar desconocido para mí, un lugar extraño, extranjero y reconfortante a la vez. La música que acompañaba a la pieza era una especie de pieza ambiental contemplativa que no pude parar de escuchar por semanas. Lo vi/escuché tantas veces que ya no recuerdo si era un bucle o no, y eso que era un video bastante corto. Para mí no importaba, en esos 20 o 30 segundos se me devolvió una curiosidad que pensaba perdida.

Al no haber mucho más que ese video del tren en la página principal, mi mente entró en cortocircuito…empecé a dejar de dormir: ¿Qué hacía esos sonidos tan curiosos que estaban en ese video? ¿Quienes eran? ¿Acaso eso era todo? Necesitaba investigar. En pocos días ya había rastreado a duras penas las migajas de una escena – y una banda – entre ceros y unos, imposibilitado de poder participar en un panorama musical criollo que para un chico de 16 años era imposible acceder a ver en sus respectivos bares y raves, y aún así: varias veces me colé en Elmo Bar buscando encontrar esos sonidos que me cambiaron y que no podía negar.

A la semana mis héroes eran Cardopusher, Furia De Buzo Ciego, Jimmy Flamante, Bandasonoro, Helios 7.0 y Las Populares Maquinitas, pero todavía no había nada de eso que llamaban Todosantos que pudiera escuchar más que ese video del tren.

Cuando anunciaron una fecha junto a KP9000 en Corp Banca ahorré el dinero para comprar una entrada para mí y mi novia de ese entonces y llegada la ocasión, fuimos de los primeros en fila para verlos. Para la ocasión, me vestí con sweater y un corbata (imagen que había visto en una foto de ellos y que me cautivó completamente). Fan total de algo de lo que sólo conocía 30 segundos y una imagen de un tren.

Cuando arrancó el concierto fue una revelación: me devolvió una vida que pensaba había perdido en mi desilusión. Canté las canciones (o las notas que recordaba de ellas) por días enteros…cuando por fin salió el disco a la luz, también fui de los primeros en fila, y recuerdo cada instante de ese concierto como si fuera ayer:

Las visuales de cassettes con nombres de bandas que amaba pero que ninguno de mis amigos parecía disfrutar, Ernesto cantando “Ian Curtis” en una especie de ataque epiléptico, el color naranja (¿Qué color es?? Dios Bendiga la sensibilidad de Luis Montenegro) que en las pantallas hacía que 4¡cuatro personas destacaran como sombras  en un auditorio lleno. Al segundo que salí del recital, le escribí a Rafael “Boli” Pérez – a quién recientemente había conocido en un modelo de las Naciones Unidas – y le dije por mensaje de texto (no había whatsapp) que acaba de ver algo que cambió la vida, y teníamos que formar una banda. No tardamos mucho desde ese momento en formar La Vida Boheme.

Escribo esto y me devuelvo a ese lugar y a ese momento: entra la guitarra de “1999” y me transporta a ese tren que tanto añoro hoy 10 años después de que lo escuché, la nostalgia de “A veces” y “Diciembre” todavía me hace sentir igual de triste que en ese entonces, el sample de máquina contestadora de “Ilegal” todavía me hace reir, “Panda Sonora” sigue teniendo la voz en falsete más bonita que he escuchado en mi vida.

Cuando suena “Bahía” sé que es tiempo de partir.

Desde ese entonces, entiendo como a muchos le puede parecer exagerados mis comentarios, al menos cada vez que hablamos del disco y expreso mi efusivo entusiasmo hacia ‘Aeropuerto’, pero es que si no fuera por Todosantos y, consecuentemente, ‘Aeropuerto’, yo no sería músico.

Punto. Todavía lo escucho y me hace feliz.

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