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Ya vi ‘Sound City’

El problema principal de ‘Sound City’ es que sin querer, el documental está construido de tal manera, que condiciona la forma en la que consumes música después de verlo. Ya no es lo mismo. Es irónico ver como una pieza audiovisual condena la forma en la que escuchas música. Eso es un privilegio, si me preguntan a mi.

Dave Grohl se tomó la tarea de presentar al mundo (en el momento histórico preciso) la historia de un estudio de música en Los Angeles llamado Sound City, culpable del sonido de bandas como Fleetwood Mac o Nirvana, y dueño de la bandera del sonido de corte purista, elemento además que se convierte en su verdugo a lo largo de su vida.

El documental está plagado de testimonios de leyendas musicales del tamaño de Neil Young o Tom Petty, pero que de alguna manera escapa del protagonismo, haciendo del mensaje el verdadero regalo que uno como público recibe y atesora. Yo como consumidor me llevé a mi cerebro la impresión de una moraleja por encima de la imagen de Trent Reznor, Dave Grohl y Josh Homme tocando y componiendo juntos. Quitarle el trono a eso es jodidamente difícil.

Quizás más que un mensaje, es una mini universidad para el criterio. Ser músico implicaba un sacrificio mucho más amplio que en épocas del Pro-Tools y es una lástima que hoy en día una laptop grite más duro que una Gibson-SG bien tocada. Y es aquí donde el documental condiciona la manera de escuchar música.

Ver como Tom Petty sufrió grabando ‘Damm The Torpedoes’ en el 79 te produce hasta indignación cuando lo comparas con un grupete de carrizitos que pagan un estudio para tocar mal sus instrumentos que luego serán arreglados y afinados por un ingeniero de sonido. Crear siempre estará de moda, pero ultimamente crear por crear es la tendencia. Eso es detestable.

Hoy en día se piensa en el reconocimiento y no en la trascendencia. Todas las bandas que super producen lo que hacen sin corazón, podrán ser reconocidos un rato, pero nunca trascender. ‘Sound City’ es un testimonio sobre eso.

Invito a todas las bandas del país a ver este documental. Si bien la escena musical venezolana está en un tremendo momento, este mal lo sufren la gran mayoría de las bandas del país. Cada vez hay más música, pero menos músicos tocándola. Dave Grohl en esto se lleva el mayor de los premios por que es muy fácil ser un rockstar que se codea con McCartney, pero difícil es usar esa influencia para tratar de poner de moda la sinceridad, la humildad y sobre todo el corazón.

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Ignacio Redondo

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