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Atari, Game Over: Desenterrar el mito del peor video juego de la historia, por Sergio Monsalve

Largometraje de no ficción. Apenas 66 minutos. Descárgalo de una, porque aquí no te lo van a estrenar más nunca. Dirigido por el francotirador Zak Penn, artífice de la sátira documental, ‘Incidente en el Lago Ness’,  al servicio de su radical mentor, Werner Herzog, quien le pasó el testigo al alumno aventajado. Los dos fueron a buscar a un monstruo, no encontraron rastros de la leyenda, pero al final le dieron una vuelta absurda y autoparódica a la insólita aventura de deconstrucción jurásica.

Mucho de ello trasciende en la tragicómica y sarcástica, ‘Atari, Game Over’, dedicada a desentrañar una historia compleja: el auge y la caída de la empresa pionera de la computación y la industria del video game, cuya estructura se fue en picada a raíz del lanzamiento apresurado del cartucho de ‘ET’, considerado el peor juego electrónico de todos los tiempos.

Con entrevistas, material de archivo, testimonios de los protagonistas e intervenciones del propio realizador, el filme sirve para hacerle justicia al legado de la compañía y reivindicar el noble trabajo del creador o responsable del supuesto desastre creativo, inspirado en la obra maestra de Steven Spielberg.

Como hilo conductor del argumento, la película además se plantea un reto de no poca envergadura, el de descubrir si finalmente la compañía decidió enterrar los últimos vestigios de su proyecto fallido en el desierto de Nuevo México. Allí radica una de las fuentes capitales del suspenso de la cinta. Es decir, llegar a saber a ciencia cierta si los restos del video juego de ‘ET’ subyacen en el fondo de una fosa común de la cultura pop; una suerte de cementerio a cielo abierto de una utopía devenida en un sonado fracaso financiero, como consecuencia de las quejas de los consumidores ante la decepción del producto diseñado en ordenador, para el lucimiento del famoso alien de principios de los ochenta.

Valiéndose de equipos de tecnología de punta, de un grupo de obreros y de maquinaría pesada, Zak Penn emprende su misión imposible de rescate arqueológico, a lo Indiana Jones, secundado por los fanáticos del video juego de ‘ET’, convertido ahora en una pieza de culto, de colección, gracias a la fuerza contemporánea de la nostalgia por lo retro.

Divertido, lleno de humor negro, entrañable, agudo, sensible, a veces emotivo y siempre entretenido, ‘Atari: Game Over’ se erige en un ejemplo del buen estado de la tendencia, del género, de la técnica, del cine verité consagrado a resucitar un pasado turbio y nebuloso, para brindar un foco de luz y esperanza a los amantes de las mal llamadas artes menores, subestimadas por las academias y las ligas de la corrección política.

Recomendamos su visionado al 100 por ciento, porque los invita a reflexionar sobre el valor de la memoria de las pequeñas cosas y las hazañas anónimas, condenadas al olvido.

Después de todo, el video juego de ‘ET’ no es tan malo como lo pintan, no merece ser el chivo expiatorio de la debacle de una corporación.

Después de todo, sin Atari y su fundación hippie no existirían los Ipads, los procesadores personales, las cónsolas digitales, Call of Duty, el CGI, Sillicon Valley, Apple, Pixar, la telefonía inteligente y pare usted de contar.

10 puntos. Un ejercicio de antropología nada inocente. Zak Penn la volvió a pegar del techo.

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Sergio Monsalve

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