Columnas

imagen (CRÍTICA) ‘Devuélveme la vida’: Desfasada Campaña Antidroga, por Sergio Monsalve

(CRÍTICA) ‘Devuélveme la vida’: Desfasada Campaña Antidroga, por Sergio Monsalve

“Devuélvanme la plata”, dicen dos espectadores al salir de la sala. Antes, dentro de la función, dos parejitas abandonan el barco o el embarque de la “nueva película venezolana” en la cartelera. El entrecomillado no es gratuito. Tampoco la queja y la resistencia del público ante el bodrio de marras.

Primero, de cine criollo, pues nada. Apenas la incorporación de actores del patio en un subproducto despersonalizado y trasnacionalizado, vendido con la etiqueta de un “filme de” fulanito de tal. Sí señor, el dueño de la batuta rota tiene complejo de superioridad y se cree autor. Kubrick, Coppola, Carpenter, Godard, Welles, Almodóvar y él. ¿En serio, men? Da igual su nombre. A fin de cuentas, la cinta carece de una mínima identidad y pudo ser ejecutada por cualquier mercenario.

El largometraje compendia una cierta tendencia de la cultura audiovisual, adaptada por cuestiones pragmáticas al canon del mainstream global. Pero el rip-off, la copia no aprueba el examen y raspa la materia en cada apartado de la ficha técnica. Otra constante de la escuelita de los pésimos imitadores del “sabor original”. Es el caso de Muerte Suspendida, la propaganda del CICPC con pretensiones de réplica del género de la acción policial, a lo Michael Bay. Devuélveme la Vida sería su versión mayamera wannabe, diseñada para lamerle las botas a los “impolutos” agentes del orden en Estados Unidos. Por favor. Cuéntanos una de vaqueros. De factura publicitaria, el trabajo fallido merece recibir el título de DEA: The Movie. Si lo ven los creadores de South Park se parten de la risa.

DLV

Hasta los propios norteamericanos desconfían de sus instituciones, las desmitifican, las denuncian y exponen sus claroscuros en joyas como Sicario o el documental Cartel Land, ambos nominados al premio de la academia en diferentes categorías.

Ni hablar de la lectura del tema hecha por los promotores de series aclamadas de la talla de Breaking Bad, donde el negocio de la droga salpica a todos los estamentos de la sociedad. Lo mismo aplica para las mejores sagas dedicadas a las mafias y los barones de la droga en América Latina. La merma. Estimulantes ambiguos de alta calidad. Sin compromisos con el verso de “los héroes versus los villanos”.

DLV2

La realidad del fenómeno la define Benicio del Toro en el desenlace de la implacable pieza realizada por Denis Villeneuve: “bienvenidos a la tierra de los lobos”. Así es, una distopía “hobbessiana”, donde los perros se devoraron el sueño de la redención.

Lástima porque Devuélveme la Vida suponga un retroceso, un acto de ceguera política y un ejercicio de complacencia, destinado a evaporarse en el polvo cósmico de la intrascendencia.

DLV3

Típica y predecible trama del “crimen no paga”, estelarizada por un reparto de estereotipos abolidos. La madre abnegada y victimizada, enferma de cáncer. Excusa para desarrollar una secuencia novelera de un melodrama barato. Las chicas malas periqueras. Las castigan por pecadoras. El tufillo moralista-misógino pica y se extiende. Los personajes masculinos también son de coger palco. Planos, unidimensionales, binarios, desangelados o excesivamente cancheros para la gracia.

Del casting se salvan Luke Grande y Trece, por su naturalidad. Pero al primero lo matan su apodo (“El Chupeta”) y sus líneas redundantes (“ellas pidieron caramelos y yo les di chupeta”).
Henry Zakka tiene una vasta experiencia en el medio. El director aniquila su creatividad, al obligarlo a portar una máscara de ceño fruncido y exclamar frases del tipo: “queremos al pez grande”. Horrible.

DLV1

El guión resume desinformación, ignorancia, reduccionismo y la dependencia de patrones atrasados, alienados, maniqueos. De ahí la conclusión cantada desde el inicio. Los uniformados resuelven la operación, casi como un trámite, y la banda de los pillos queda desarticulada, a punta de bala. Mientras, fuera de la ficción, los capos gobiernan al planeta y solo los bobos se caen con los kilos. Welcome to the World, the lost Paradise. Prohibido olvidar a Venezuela y sus flores de coca.

Etiquetas: | | | |

Sergio Monsalve

Relacionados

Comentarios