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Grammys 2016: Guerra de divas, chupasangres y alternativos, por Sergio Monsalve

De la extensa, predecible y tediosa temporada de premios, el Grammy ha sido hasta ahora la que ha tenido la mejor ceremonia.

No fue perfecta, redonda y equilibrada de principio a fin. Tampoco justa en la repartición de los premios. Pero al menos, pudo despertar el interés del respetable a lo largo de cuatro horas, gracias a una combinación de géneros, artistas y grupos, que a pesar de sus diferencias y altibajos, lograron sortear el trámite con cierta dignidad y alguno que otro chispazo de genialidad. Seguir leyendo…

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(CRÍTICA) ‘Devuélveme la vida’: Desfasada Campaña Antidroga, por Sergio Monsalve

“Devuélvanme la plata”, dicen dos espectadores al salir de la sala. Antes, dentro de la función, dos parejitas abandonan el barco o el embarque de la “nueva película venezolana” en la cartelera. El entrecomillado no es gratuito. Tampoco la queja y la resistencia del público ante el bodrio de marras.

Primero, de cine criollo, pues nada. Apenas la incorporación de actores del patio en un subproducto despersonalizado y trasnacionalizado, vendido con la etiqueta de un “filme de” fulanito de tal. Sí señor, el dueño de la batuta rota tiene complejo de superioridad y se cree autor. Kubrick, Coppola, Carpenter, Godard, Welles, Almodóvar y él. ¿En serio, men? Da igual su nombre. A fin de cuentas, la cinta carece de una mínima identidad y pudo ser ejecutada por cualquier mercenario. Seguir leyendo…

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diego

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¿Están renaciendo los discos de vinilo?, por Diego Urdaneta

Un disco de vinilo es un medio de almacenamiento de sonido analógico.

El acetato de vinilo es un compuesto orgánico y su fórmula molecular o empírica es C4H6O2. Para saber esto quizás tengas que haber sacado muy buenas notas en Química Orgánica o simplemente tener poca vida social e investigar estas cosas.

Por suerte no hay que ser ningún erudito musical para darse cuenta que el disco de vinilo ha logrado un comeback impresionante en esta última década. Así pienses que es solo una moda hípster o la nostalgia apoderándose de nuestros cerebros, no se puede negar el hecho de que cada día se están produciendo y vendiendo más vinilos en todo el globo terráqueo.

En este momento agarras el vinil de Abbey Road de tu madre para sentirte cool y te preguntas ¿Pero cómo volvió este disco tan grande a estar in?

Si has estado prestándole atención a la Industria Musical en este último año, te habrás dado cuenta del nuevo trend que está deslizándose en ella. El streaming manda, y eso está matando desde hace algún tiempo a las descargas digitales y a la propiedad de tu música.

Excepto por el vinil. De alguna manera este viejo formato está renaciendo (el año pasado se vendieron 9.2 millones de vinilos en USA, el mejor año de ventas desde 1991)  y la más común explicación que escucharás para este fenómeno siempre será la más sencilla:

Suena mejor.

Esto es totalmente cierto, pero en mi opinión es algo mucho más complejo: El vinil está agitando a una sociedad desconectada que no tiene manera de mostrar su identidad.

Esa sociedad la conforman nuestros padres rockeros y salseros, hípsters que predican el old is cool y hasta niñas que solamente quieren decorar su cuarto con el tocadiscos cuchi de Urban Outfitters para acompañar a los viniles de Eric Clapton de su papá. Como también los coleccionistas y verdaderos amantes de este formato.

Si en realidad esto fuese simplemente porque suena mejor la gente estaría haciéndose miembros de Deezer o Tidal y como todos sabemos, no lo están haciendo. La gente no se preocupa solamente por un sonido mejor, también quieren ser dueñas de algo.

Si el renacimiento del vinil se basara exclusivamente en el querer ser dueños de algo tangible, el formato CD no estuviese muerto. Esto también iría en contra de otro trend creciente que predica que gastes tu dinero en experiencias y no en cosas (ya sabemos de tus sueños de viajar por el mundo de mochilero con el dinero de tus padres).

Aunque comprar un vinil es una cosa, escucharlo es una experiencia, así que tendrías lo mejor de ambos mundos.

Al ver el top 10 de vinilos más vendidos el año pasado se confirma la teoría de que las ventas de vinilos están muy relacionadas a la nostalgia y búsqueda de identidad. Muchos de ellos son re-ediciones de discos de rock clásico y más te vale creer que en esta es la única lista en el mundo donde veras que los más vendidos son álbums de rock.

Además se refuerza la teoría de las niñas que quieren decorar sus cuartos con vinilos de Lana Del Rey y Artic Monkeys. Sencillamente se ven bien, son sexys, y este tipo de artistas saben lo importante que es la imagen en este mundo.

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Hay otra razón por la cual este revival del vinil es tan fascinante. La música fue una de las primeras cosas en la industria y la sociedad que de verdad se vio afectada por el internet. Estamos siendo testigos de la vuelta de varias tendencias que ya se consideraban muertas; ya sea por mejor calidad, nostalgia o un fashion statement.

La fotografía análoga es un buen ejemplo: Disparar en analógico nos transporta, inevitablemente, a la esencia de la fotografía clásica. Así que hacer este tipo de fotos hará que nos reencontremos con todas las cosas buenas que la fotografía digital ha ido borrando de nuestras mentes.

Los humanos tenemos una conexión emocional con la música más grande que con la mayoría de las cosas. Las personas van y vienen de tu vida, la música siempre se queda. Música 1-0 Humanos.

No pretendamos que el vinil vaya a salvar a la industria de la música. El vinil es vendido como algo significativo, como el complemento perfecto para que combine con tus muebles o las pinturas de tu pared. Por eso es que es tan costoso, la edición limitada en vinil de The Endless River de Pink Floyd que vendió 6000 copias (la primera semana más alta de ventas desde 1997) se vende en Amazon por 49.99$. Es una de las razones por las cuales la gran mayoría de los vinilos traen un código de descarga, para que puedas escuchar la música sin depreciar el valor de tu vinilo.

Yo amo el vinilo, cada semana dedico cierto tiempo a indagar en la selva de Mercado Libre para encontrar buenos precios en vinilos usados. Me encantan las portadas grandes, ver como gira la aguja en revoluciones por minuto, hasta el polvo que se cuela en los sonidos de las canciones. Mi parte favorita es girarlo del Lado A al lado B para oírlo entero.

Pero dejemos de pretender que un pequeño segmento de una industria que está muriendo logrará un comeback heroico o significante. No creo que Jack White pueda sobrevivir con 86.000 unidades vendidas.

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britne

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Carta para el artista, por Diego Urdaneta

¿Te has preguntado por qué te haces llamar así? ¿Sólo porque disfrutas el arte? Muchos lo hacen. 

¿Sólo porque crees tener algún talento? ¿Es acaso eso suficiente?

Ser artista no es tan fácil. No como nos lo han hecho creer en la tv; no es necesario exponerse, ni contar la miserable o alegre vida que has tenido.
Ser artista es tener algo que decir, es poder procesar la información, el mundo en el que vivimos y transformarlo en una visión propia de las cosas.

Es mover fibras, poner a reflexionar, inspirar, emocionar y hacer, sobre todo hacer; nada tiene que ver con obligarnos a sufrir aunque casi siempre terminemos sufriendo para luego escribir sobre ello.  Háblame de ironías.

Para ser artista y llevar una carrera coherente también hay que ser humilde e inteligente. Aunque esto a muchos les parezca que no es necesario, que tal vez esto sea lo más fácil a lo que puedan dedicarse porque ser ingeniero o médico es muy difícil; bueno, ser artista es peor. Y si no estás dispuesto a entregarlo todo, incluyendo tu arrogancia, mejor dedícate a otra cosa.

Ser artista es horrible, dirán que estoy loco. Ya sobrepasas ese límite común de locura; llevas tu corazón a toda chica que te lo toque, llevas tu corazón a cualquier extraño que te pida la hora o un consejo, llevas tu corazón a límites quizás innecesarios.

Tú, que no sé quién te crees, no me vuelvas a pedir un aplauso hasta que no te hayas deshecho del ego que te impide reconocer tus limitaciones, que te impide saber que para llegar a donde quieres necesitas de mucho trabajo aparte del poco talento que tienes.

Y consíguete amigos; leales, sinceros, que sepan y puedan decirte la verdad en la cara. Esos son quienes realmente valen la pena y te llevarán lejos. Los aduladores no sirven de nada. Déjate ayudar. Déjate ayudar. Lo que estás haciendo no afecta a nadie más sino a ti mismo.

Y consíguete una chica, una mujer. Una musa que te haga suspirar y te vuele la cabeza; todos necesitamos una mujer que nos inspire, que no nos deje respirar y si nos permite respirar, que sea sólo para sobrevivir a su mirada.

Consigue algo real, las barbies en algún momento dejan de servir, pregúntales a tus hermanitas. Si tienes suerte lograrás encontrarla y es ahí en ese preciso momento cuando podrás considerarte afortunado.

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Claudia

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5 lecciones reaprendidas con Hotel, por Claudia Lizardo

Últimamente he tenido la suerte de tener unos increíbles momentos de lucidez. Esto no me pasaba antes. Desde hace un par de años pareciera que el cielo se abriese y puedo ver las cosas con una claridad que encandila. Encandila tanto que abruma, abruma tanto que paraliza, paraliza tanto que cuesta registrarla, no se registra y no se comunica, y así… Es la tragedia de ese tipo de lucidez, que baja como un hilo fino, que si no lo sujetas, se bate con el viento y sale volando. Y puede que vuelva pero puede que no.

Mis días en este lugar los vivo saltando de revelación en revelación, cayendo de tanto en tanto en clásicas ansiedades. Y aunque no es constante la llegada de esas revelaciones, son tan perfectas que hacen llevadera la realidad. Es lo que da sentido a las caricias y a las patadas de lo cotidiano. Soy afortunada y doy las gracias siempre que veo las cosas con esa claridad.

Hace poco vi las cosas así otra vez. Volví a entender todo. De hecho, entendí tanto que pensé que estaba perdiendo la cabeza. Las ideas y las certezas que tuve con la llegada de esa lucidez me removieron como una marea.

La marea está un poco más asentada, ya no estoy tan revuelta de palabras y sensaciones. Creo que ya puedo expresar lo que hace dos días era imposible.

Este hilo bajó el sábado en forma de las canciones de Diego García. Hotel se llama su proyecto. Y estas son mis proyecciones…                       

Las letras de Hotel me reiteraron la importancia de observar lo que nos rodea con curiosidad pero también con gratitud; en medio de este huracán de país, vi a un individuo exprimir el mejor jugo de un limón aparentemente seco.

Entendí que la realidad está servida para interpretarla de la manera en que prefiramos, lo que no implica jamás negarla, sino todo lo contrario: otorgarle sentido. No niego el humo, no niego el caos, no niego mi rabia, no niego mi miedo, no niego las eventuales ganas de huir, ni las ganas de quedarme. La maravilla de Hotel es que me recuerda la posibilidad de habitar de significado cada paso que nos toque caminar.

Vi a alguien conmovedoramente sincero. Expuesto a referencias, modas y vaivenes, pero firme como un roble en toditico él.

Vi a un individuo que no pareciera ser víctima de nada ni de nadie. Me recordó que no quiero vivir en lamentaciones ni indignaciones estériles, no quiero rezongar en: “¿por qué este chaparrón me cae encima?”. Entendí una vez más la importancia de vivir con propósito pero sin pretensión, de usar la realidad y de que ella no nos use a nosotros. Sus letras me ayudan a seguirme levantando, porque me recuerdan que siempre podré.

Diego sabe relatarse con humildad, con un pie en la tierra y con una mano firme sujetando ese fino hilo de lucidez, con la sencillez del que camina descalzo por el lago pero con la profundidad de quien esconde diamantes en las olas.

Estaré eternamente agradecida a Hotel por recordarme que mientras me poble de sentido, nunca estaré sola.

Foto por William Padrón.

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Henry D’Arthenay: “Si no fuera por Todosantos, yo no sería músico”

Hace 10 años, (cuando era un chico de 16) tenía muy pocos amigos con los que compartir música que me gustaba…o bueno, muy pocos amigos en general.

La música siempre ha sido central en mi vida, y desde los 10 años intenté sin mucho éxito tratar de sacar adelante proyectos que nunca dieron nada que saciara mi sed de crear algo. Para los 16, bastante frustrado, había decidido que iba a irme a España a estudiar y que sería (o intentaría ser) cineasta y/o escritor.

Fue en ese entonces, ya dando a tan temprana edad mi utilidad como músico como perdida, que en una revista conseguí un artículo de una banda llamada Todosantos. Ya no recuerdo qué fue lo que captó tanto mi atención, pero decidí buscarlos en internet, y sin expectativas a lo que iba a escuchar o ver mi vida cambió.

En la página principal había un video en blanco y negro de un tren que viajaba por un paisaje. Una especie de video arte, diseño hermoso, mezclado con un viaje por un lugar desconocido para mí, un lugar extraño, extranjero y reconfortante a la vez. La música que acompañaba a la pieza era una especie de pieza ambiental contemplativa que no pude parar de escuchar por semanas. Lo vi/escuché tantas veces que ya no recuerdo si era un bucle o no, y eso que era un video bastante corto. Para mí no importaba, en esos 20 o 30 segundos se me devolvió una curiosidad que pensaba perdida.

Al no haber mucho más que ese video del tren en la página principal, mi mente entró en cortocircuito…empecé a dejar de dormir: ¿Qué hacía esos sonidos tan curiosos que estaban en ese video? ¿Quienes eran? ¿Acaso eso era todo? Necesitaba investigar. En pocos días ya había rastreado a duras penas las migajas de una escena – y una banda – entre ceros y unos, imposibilitado de poder participar en un panorama musical criollo que para un chico de 16 años era imposible acceder a ver en sus respectivos bares y raves, y aún así: varias veces me colé en Elmo Bar buscando encontrar esos sonidos que me cambiaron y que no podía negar.

A la semana mis héroes eran Cardopusher, Furia De Buzo Ciego, Jimmy Flamante, Bandasonoro, Helios 7.0 y Las Populares Maquinitas, pero todavía no había nada de eso que llamaban Todosantos que pudiera escuchar más que ese video del tren.

Cuando anunciaron una fecha junto a KP9000 en Corp Banca ahorré el dinero para comprar una entrada para mí y mi novia de ese entonces y llegada la ocasión, fuimos de los primeros en fila para verlos. Para la ocasión, me vestí con sweater y un corbata (imagen que había visto en una foto de ellos y que me cautivó completamente). Fan total de algo de lo que sólo conocía 30 segundos y una imagen de un tren.

Cuando arrancó el concierto fue una revelación: me devolvió una vida que pensaba había perdido en mi desilusión. Canté las canciones (o las notas que recordaba de ellas) por días enteros…cuando por fin salió el disco a la luz, también fui de los primeros en fila, y recuerdo cada instante de ese concierto como si fuera ayer:

Las visuales de cassettes con nombres de bandas que amaba pero que ninguno de mis amigos parecía disfrutar, Ernesto cantando “Ian Curtis” en una especie de ataque epiléptico, el color naranja (¿Qué color es?? Dios Bendiga la sensibilidad de Luis Montenegro) que en las pantallas hacía que 4¡cuatro personas destacaran como sombras  en un auditorio lleno. Al segundo que salí del recital, le escribí a Rafael “Boli” Pérez – a quién recientemente había conocido en un modelo de las Naciones Unidas – y le dije por mensaje de texto (no había whatsapp) que acaba de ver algo que cambió la vida, y teníamos que formar una banda. No tardamos mucho desde ese momento en formar La Vida Boheme.

Escribo esto y me devuelvo a ese lugar y a ese momento: entra la guitarra de “1999” y me transporta a ese tren que tanto añoro hoy 10 años después de que lo escuché, la nostalgia de “A veces” y “Diciembre” todavía me hace sentir igual de triste que en ese entonces, el sample de máquina contestadora de “Ilegal” todavía me hace reir, “Panda Sonora” sigue teniendo la voz en falsete más bonita que he escuchado en mi vida.

Cuando suena “Bahía” sé que es tiempo de partir.

Desde ese entonces, entiendo como a muchos le puede parecer exagerados mis comentarios, al menos cada vez que hablamos del disco y expreso mi efusivo entusiasmo hacia ‘Aeropuerto’, pero es que si no fuera por Todosantos y, consecuentemente, ‘Aeropuerto’, yo no sería músico.

Punto. Todavía lo escucho y me hace feliz.

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Atari, Game Over: Desenterrar el mito del peor video juego de la historia, por Sergio Monsalve

Largometraje de no ficción. Apenas 66 minutos. Descárgalo de una, porque aquí no te lo van a estrenar más nunca. Dirigido por el francotirador Zak Penn, artífice de la sátira documental, ‘Incidente en el Lago Ness’,  al servicio de su radical mentor, Werner Herzog, quien le pasó el testigo al alumno aventajado. Los dos fueron a buscar a un monstruo, no encontraron rastros de la leyenda, pero al final le dieron una vuelta absurda y autoparódica a la insólita aventura de deconstrucción jurásica.

Mucho de ello trasciende en la tragicómica y sarcástica, ‘Atari, Game Over’, dedicada a desentrañar una historia compleja: el auge y la caída de la empresa pionera de la computación y la industria del video game, cuya estructura se fue en picada a raíz del lanzamiento apresurado del cartucho de ‘ET’, considerado el peor juego electrónico de todos los tiempos. Seguir leyendo…

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¿Cómo quedar en el Festival Nuevas Bandas?, por Manuel Ángel Redondo

Hola. Me llamo Manuel Ángel Redondo, soy locutor de La Mega y pertenezco a la Fundación Nuevas Bandas, he sido jurado del 90% de todos sus eventos los últimos años. Si el nombre “Ryan Voio” te suena familiar o por casualidad eres de esos que cree o replica las teorías acerca del Festival y sus mafias, brother, vas a gozar un puyero con este texto.

Por: Manuel Ángel Redondo / @ManuelAngel

Siento una atracción enorme por los fenómenos virales. Puedo pasar horas leyendo acerca del poder del Internet a la hora de captar toda la atención del mundo, generar conexiones inauditas, crear nuevos artistas y hasta construir hipótesis conspirativas. En ese orden de ideas pero también en considerable menor escala, durante estos días en la Fundación Nuevas Bandas vivimos un episodio divertidísimo con un personaje que conocimos bajo el nombre de Ryan Voio. Seguir leyendo…

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‘Chappie’: Robots sueñan con ovejas electrónicas de color negro, por Sergio Monsalve (CRÍTICA)

El pana y crítico William Zitser no pudo tomársela en serio, porque le pareció un parodia involuntaria de “Corto Circuito”. Es cómico pero las semejanzas son evidentes. Un robotcito aprende las malas mañas de un grupo de forajidos y las reproduce a su modo entre maquinal y torpe.

A la película hay por dónde agarrarla, para descoserla y desarmarla.

El villano de Don Lobezno saca las garras desde el inicio, manteniéndose en un plano esquemático de caricatura pasada de moda.

A Doña Sigourney Weaver tampoco le permiten lucirse mucho en el rol de la típica ejecutiva pragmática y desalmada. Anticuado cliché del antifeminismo contemporáneo.

Al espectador avispado le entra una sospecha. El director quiere acentuar el declive de la vieja guardia de actores de Hollywood, para darle el protagonismo absoluto a su nueva generación de mutantes, freaks, replicantes y fenómenos de la contracultura surafricana.

Algo así como un negocio redondo para la Sony, donde la sangre fresca le inyecta un dimensión alternativa a su proyecto de integración global de la alteridad, de la otredad. Clásica movida de la rebeldía en venta.

Los apocalípticos son asimilados por el multimedio, cuya parte de su oferta se aboca al mercado y a la demanda del descontento.

Así podemos entender el reencuadre, el plan estético de la cinta, al permitirle a Ninja y a Yolandi asumir las riendas de la pieza, al lado de la revelación de “Slumdog Millionaire” y el nieto de Frankenstein en cuestión.

Entonces, las figuras del reparto, los antihéroes de la partida, son Dev Patel, la parejita white trash de Die Antwoord y el niño de hojalata(el primito de Baymax de la jugada audiovisual).

Como un ensamblaje de “A.I”, “Pinocho” y “Robocop”, el filme describe el viaje iniciático emprendido por un autómata, descartado como desecho industrial de una empresa de policías cibernéticos, y a la postre, rescatado por su joven creador, un nerd con alma paternalista de Gepeto, quien desea inculcarle los valores del manual de Carreño a su invención, a través de un programa de inteligencia artificial concebido por su cerebrito de Steve Jobs.

Sin embargo, el asunto se le escapa de las manos, cuando es secuestrado por la pandilla de Ninja y Yolandi, con el propósito de utilizar a “Chappie” para cometer un gran golpe y saldar una deuda pendiente de 20 millones por el pecho.

A partir ahí, comienza la acción a subir de nivel, alcanzando las cotas de una aventura de ciencia ficción, enchulada y embriagada con una sobredosis de Red Bull.

Persecuciones, tiroteos, tramas paralelas de suspenso. Una arquitectura estable, fácil de digerir, funcional a los intereses de los inversionistas, agradable a la vista. Nada muy original, aunque aceptable.

El ángulo divergente del guión se lo aporta la moraleja, siempre a favor de las ovejas negras de la familia disfuncional, conformada por los mencionados vengadores de la trama.
Ellos, según la óptica del realizador, terminan por encarnar una respuesta a los dilemas planteados por el libreto.

Detrás de “Sector 9” y delante de la fallida “Elysium”, “Chappie” reencuentra a su autor con su elemento, con su piedra filosofal.

A la manera de un homenaje velado a “Blade Runner”, el final abre la posibilidad de anticipar un destino nebuloso e incierto, controlado por la tiranía de los poderes fácticos, represivos y distópicos.

No obstante, por las alcantarillas y los suburbios, una especie híbrida se prepara para emerger, resucitar y resistir, en una suerte de canto a la inmortalidad, a la indispensable clonación de las almas excluidas y renegadas por el sistema.

Un cine dedicado al ascenso de los disidentes posmodernos.

Ilustrado por imágenes y secuencias en un impecable 3D.

Ambientado y animado por la música hip hop de la banda originaria de Ciudad del Cabo.

El soundtrack merece la descarga paga o gratuita.

En suma, la corrupción y redención de un ángel electro rap rave. Condenado a la condición de paria por una sociedad en crisis. Elevado a la categoría de salvador mesiánico por el giro humanista y tecnológico del argumento.

Melodramático, transgenérico, súper pop y cool.

Recomendamos preparar el pañuelo para un par de escenas logradas y conmovedoras, a lo “Wall E” de la Pixar.

8 puntos.

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kristen

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‘Clouds of Sils Maria’ Del Crepúsculo al Amanecer, por Sergio Monsalve (CRÍTICA)

Más teatro que cine. Más cine que teatro. Películas que filman la dinámica y el vértigo del montaje de una obra dramatúrgica. Cámaras que posan su objetivo estático o cinético sobre las tablas. La relación de ambas expresiones artísticas es tan larga, fructífera y sostenida como el propio oficio de iniciar un rodaje en un set.

Ha sido un matrimonio con sus lunas de miel y de hiel. Directores odian y reniegan de la herencia de los telones que se abren y se cierran. Otros realizadores consiguen obras maestras, al ensamblar las mejores cualidades de los dos campos de la cultura escénica.
Hoy se vive un revival, una nueva edad dorada en la conjunción de los descendientes de Shakespeare y los sucesores de Welles.

Entre cualquier cantidad de ejemplos, lo certifican la Palma de Oro concedida a “Winter Sleep” y el Óscar a “Birdman”. Pero también los últimos empeños de Polanski(“Venus in Fur”), las clásicas adaptaciones de los musicales de Broadway(“Into The Woods”) y los experimentos de cámara de la generación del “hazlo tu mismo”.

En todos los casos, se percibe no sólo un aire de nostalgia, de vuelta al origen, sino un ánimo de sacudir los cimientos de las tablas y de los fundamentos del espectro audiovisual.

Este fantasma que recorre al mundo lo vemos proyectado en “Clouds of Sils Maria”, concebida por Olivier Assayas(“Carlos”), quien sigue ejercicio funciones de crítico pero de cara a la pantalla grande.

El filme cuenta con las actuaciones protagónicas de Juliette Binoche y Kristen Stewart, secundadas por Chloë Grace Moretz. Cada una interpreta un alter ego de su propia figura de estrella, participando de un juego de resonancias autoconscientes y metalingüísticas.
Como en un cuarto de espejos invertidos, quebrados y transparentes, las tres mujeres comparten la visión deconstructiva del autor, al desdoblarse en satíricas, reflexivas, caricaturescas y sensibles versiones de ellas mismas.

Binoche incorpora el arquetipo de la diva de las cuatro décadas, corrida en mil plazas y enfrentada a los demonios de su condición de veterana, amenazada por los criterios ortodoxos de la industria. A sus veinte, fue consagrada por el papel de una joven que debe lidiar con la sombra de una dama veinte años mayor que ella. A sus 40, los roles se invierten, y ahora Binoche se compromete a encarnar a la hembra madura, mientras Chloë Grace Moretz hace de su polo opuesto.

Así, le mesa queda servida para disfrutar de un choque generacional, donde la madurez y el punto de vista de dos chicas del milenio se confrontan, alrededor de un paisaje montañoso y turístico, que expresa diferentes estados de ánimo.

Luego del estupendo perfomance de “Still Alice”, Kristen Stewart sigue dejando atrás su casilla de vampira crepuscular, para revelarse como una joven dispuesta a aceptar y asumir retos de una envergadura diferente. Aquí destaca en el papel de la asistente de Binoche, desnudando las fragilidades de la primera actriz. Su vínculo es humano, comparten intimidades y secretos. Hay una atracción mutua, que permanece latente, que nunca explota.

No obstante, la tensión e incomunicación se respira en el ambiente de la relación profesional, quebrando y fracturando el clima de convivencia.

En el medio, “Clouds of Sils Maria” condensa sus nubes espesas, en forma de serpiente venenosa, por encima del mundo del espectáculo, el ego, el éxito efímero, las redes sociales, la inesperada virtud de la ignorancia de los ídolos emergentes, los blockbusters de Hollywood, el inevitable paso del tiempo, la corrosión del carácter, los ambientes vaporosos, glamorosos, hipsters, esnobistas y refinados de la vieja Europa. Un referente globalizado en su descentramiento, desencanto, ambivalencia, ombliguismo, banalidad y conflictividad.

Assayas no deja títere con cabeza y concluye con un final aun más ambiguo, incierto, enigmático y pesimista que el de “Birdman”.
Una suerte de réquiem por un sueño, de pesadilla con pequeños ecos de esperanza, en tres actos.

Y la naturaleza como único refugio, como único espacio de redención. Aunque la ecología tampoco termina por equilibrar la balanza existencial de los personajes de la historia.

De manera que somos testigos de un paseo en la tierra por el paraíso y el infierno de la fama, de la celebridad, cual “Maps To The Stars” de Cronenberg.

Fellinesca como “La Dolce Vita”.
Bergmaniana como “Persona”.

Puntaje: 9 puntos

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roeheler

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Recomendación Literaria/Cinematográfica: Las Partículas Elementales, por Daz Medrano

“Ni siquiera Dios puede hacer que lo que una vez fue deje de ser”

Si la historia y el presente son referencia de la capacidad de la especie humana para alcanzar la felicidad, debemos reconocer que hemos fracasado. Aunque algunos insistan en presentar estadísticas y proyecciones para argumentar que este es el mejor momento de nuestra historia, la violencia y la miseria acaban con la vida de millones de seres humanos. Y aun quienes no padecemos el horror de las situaciones más extremas debemos lidiar con la guerra, el cáncer, la corrupción, el egoísmo, la opresión y la mentira, entre tantos males globales. Seguir leyendo…

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‘Fury’: Con el Tanque Vacío, por Sergio Monsalve (CRÍTICA)

No se entiende el ‘hype’ con ‘Fury’, una película patriotera de la peor calaña. Encerrados en una caja fuerte (un Sherman M4A3E8), los protagonistas emprenden una misión suicida contra los últimos defensores del facho mayor, Adolfo Hitler. Y por la presencia de Brad Pitt, uno comienza a extrañar el humor negro de ‘Bastardos sin Gloria’.

La película se quiere un retrato de la brutalidad y el salvajismo de la guerra, desde la perspectiva de unos soldados enclaustrados en un tanque. Idea mejor explorada por la película ‘Líbano’. Si una escena redime a ‘Corazones de Acero’ es aquella donde los personajes comparten un desayuno con dos chicas alemanas. Allí se resume parte del mensaje: el sin sentido de la conflagración, la intolerancia, el juego de poder del vencedor frente al vencido. Seguir leyendo…

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DAYLEWIS

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La insoportable levedad del ser, por Daz Medrano

“Una novela no es una confesión del autor, sino una investigación sobre lo que es la vida humana dentro de la trampa en que se ha convertido el mundo.”

Ernesto Sábato escribió:”La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.” La frase recoge con cierto patetismo la perplejidad que invade al ser humano cuando se enfrenta a las decisiones que le dan forma a su vida y la proyectan hacia el futuro. Seguir leyendo…

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Recomendación literaria/cinematográfica: En el camino – Jack Kerouac, por Daz Medrano

“Me desperté cuando el sol se ponía rojo; y aquel fue un momento inequívoco de mi vida, el más extraño momento de todos, en el que no sabía ni quién era yo mismo: estaba lejos de casa, obsesionado, cansado por el viaje, en la habitación de un hotel barato que nunca había visto antes, oyendo los siseos del vapor afuera, y el crujir de la vieja madera del hotel, y pisadas en el piso de arriba, y todos los ruidos tristes posibles, y miraba hacia el techo lleno de grietas y auténticamente no supe quién era yo durante unos quince extraños segundos. No estaba asustado, simplemente era otra persona, un extraño, y mi vida entera era una vida fantasmal, la vida de un fantasma. Estaba a medio camino atravesando América, en la línea divisoria entre el Este de mi juventud y el Oeste de mi futuro, y quizás por eso sucedía aquello allí y entonces, aquel extraño atardecer rojo.”

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