Reseña

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Cochinometro

Random Access Memories — Daft Punk

Victor Rodriguez

Daft Punk acaba de demostrar su capacidad de patear traseros, bien sea dentro o fuera de un momento de furor y expectativa como el que se vive hoy, lunes 13 de mayo de 2013. Creo que en su carrera habrían tenido un lanzamiento tan anticipado por el público (y tan intencionalmente intrigante) como éste.

Esta conjunción de sonidos que fueron providencialmente filtrados hoy en la web (y que en verdad llegaron a mí sin que los buscara), traen como resultado un disco, como mínimo,memorable y sorprendente. Con solo darle un par de vueltas experimentas lo orgánico, melodioso, sexy y atemporal de sus temas.

Estos tiempos parecen exigirle a su música que responda ante las décadas pasadas, como puestas en juicio frente a cualquiera de los exponentes del “antes todo era mejor”. Daft Punk se vale justamente de ésto, y en palabras de un amigo: “ahora es otra cosa, es una banda del pasado y del futuro”. Es un giro retorcido e interesante a la palabra “novedad”. Parece que se la jugaron, que renunciaron confinarse al sonido de las discotecas de las décadas de 90’s y 00’s; ellos quieren ganarse el derecho a sonar en la discoteca sin tiempo. Y esta idea de evocar a la historia y a la atemporalidad cobra sentido con solo ver el título del disco: “Random Access Memories”.

En solo un par de pasadas al disco, con ese sonido funky y un tanto enpolvado de pianos eléctricos, vocoders analógicos, sintetizadores y bajos, no pude evitar evocar al mejor sonido de agrupaciones como Chromeo, Air, Röyksopp, Mark Ronson, Whitest Boy Alive, como también a los mejores arreglos y orquestaciones de Quincy Jones en los inmortales discos de Michael Jackson. Todo esto sin siquiera mencionar el lujo de contar con colaboraciones de personajes como Pharrell Williams, conocido productor y compositor de hip hop; y de Giorgio Moroder, pionero del Techno y maestro del sonido del sintetizador en la decada de los 70’s.

Desconozco por completo si este disco rebasará (o no) las expectativas del público; si le bajaron demasiado a las computadoras y al punchi punchi característico, si es un disco demasiado blanco o no tan afrodescendiente como se esperaba que fuera, o si se están terminando de definir como una banda de culto y ya “los perdimos”. Pero a mí me dejó con una extraña sensación de satisfacción que no esperaba tener. Sensación que se refuerza con solo escuchar (y repetir en mi mente) el coro del primer track: Give Life Back To Music (“devolvamos la vida a la música”) y con mis inevitables ganas de querer comprarlo y tenerlo en mis manos.

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