Reseña

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Cochinometro

Yeezus — Kanye West

Alberto Stangarone

En palabras de Kanye West “Kanye fue mi nombre de esclavo, Yeezus es mi nombre de Dios”.

Yeezus -variación de su apodo “Yeezy”- es un álbum inusual de principio a fin, un statement que deja claro que permanecer en el top 40 por casi una década y debutar usualmente en el número 1 no le han quitado sus ganas de reinventarse y redefinir lo que conocemos por hip hop.

En un mundo donde los géneros puros no son obligatorios, Kanye ha demostrado tener la visión para trascender las fronteras autoimpuestas de los géneros musicales en los que se desenvuelve, siempre dispuesto a arriesgar y salir de la caja, siempre acostumbrándonos a acabados de alta factura en lo musical y estético dejándole a la cultura pop piezas que podrían colarse en un lujoso museo de bellas artes o en un barrio, ghetto o callejón. Una combinación bastante contemporánea de Fine Arts y Calle que lo han convertido en mi mc, productor y figura favorita del mundo del hip hop, al menos en términos artísticos.

Con el presupuesto correcto y el perfeccionismo obsesivo que lo caracteriza, Yeezus es un álbum lleno de detalles y sorpresas, un álbum que no se rige por las reglas. Basta con leer la kilométrica e impresionante lista de colaboradores para imaginarse cuán minucioso fue el trabajo de producción, lo cual afortunadamente no convierte a Yeezus en un álbum sobrecargado y pretencioso, por el contrario impera un minimalismo meticulosamente ensuciado que marca la estética del disco.

Entre los colaboradores encontramos a Rick Rubin, Daft Punk, Justin Vernon (Bon Iver), Hudson Mohawke & Lunice (TNGHT), Frank Ocean, el Venezolano Arca (antes conocido como Nuuro), Brodinski, Lupe Fiasco y muchísimos otros nombres pesados en el underground, un equipo seleccionado con pinza para garantizar un sonido de vanguardia con acabado pop.

Líricamente Yeezus nos muestra a un Kanye desafiante, beats agresivos rematados con temas sociales duros como “new slaves” y “black skinhead”, los cuales se suman al usual masaje de ego, coolness, imprudencia, denuncia y algo de humor negro que siempre lo ha caracterizado.

Sin embargo es en la parte sonora en la que “Yeezus” se destaca, un disco que suena como si Nine inch nails se hubiese estrellado con el Kanye de 808 & heartbreak, baterías distorsionadas, temas de pocos elementos con sonidos sintéticos volados, voces con un empleo experimental del autotune y en líneas generales un disco que suena a años luz del del hiphop comercial.

Este es un Kanye más influenciado por otros estilos de música. Aquí se plantea un nuevo hip hop que tiene industrial, techno y trip hop, punk, IDM y quién sabe qué más en el ADN.

En lo personal, por momentos Yeezus me recuerda al sonido y estética que Saul Williams estuvo explorando junto a Trent Reznor hace algunos años, y aunque Saul Williams jamás alcanzó un éxito comercial comparable con el de Kanye, es importante darle algo de crédito por haber sido uno de los primeros artistas afroamericanos en explorar todo éste sonido y temática inusual para el hip hop. No obstante, Yeezus lo supera ampliamente en el campo musical y sonoro.

Yeezus es un álbum pesado y moderno que merece una escuchada con atención, para mí de los más interesantes del año.

http://www.youtube.com/watch?v=d9uleYh_vhw

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