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Los 50 mejores discos internacionales de 2018, según Cochino Pop

Con un año nuevo comenzando, siempre hace falta recopilar lo mejor del que ya se fue. Es por eso que acá les traemos nuestra lista de los 50 mejores álbumes internacionales publicados en 2018, que destaca por la inclusión de tantos trabajos producidos por artistas latinos, reafirmando la dominación global de la música urbana, no solo en los mercados más importantes como el estadounidense.

Que sirvan estos 50 discos para añadir nuevas entradas a sus playlists de lo mejor del año, y les acompañen hasta que nos veamos por esta vía a finales del 2019, donde esperamos brindarles otra cantidad de álbumes que valga la pena escuchar.

50. Fantastic Negrito – Please Don’t Be Dead

Sentido del humor, sabiduría, pasión y crítica social se encuentran en uno de los discos que más me ha sorprendido este año. Fantastic Negrito, un pequeño pero gran artista de Oakland, entrega un álbum donde se muestra orgulloso de su herencia, por lo que mezcla el blues más ácido del delta, con funk, hip hop, soul y rock and roll, borrando las líneas divisorias entre todos estos géneros y, sobre todo, con una entrega magnífica en cada una de las canciones que conforman este álbum.

49. EELS – The Deconstruction

El retorno musical de la banda de Mark Everett sigue persiguiendo nortes filosóficos, como lo ha hecho en el resto de su carrera. Acá, el genio se sigue revisando a sí mismo, encontrando sentimientos de culpa y depresión, pero desde su punto de vista, más cercano al optimismo que cualquier otra cosa. Es un letrista privilegiado, y lo demuestra haciendo que todo lo que dice y canta, salga en forma de una catarsis apacible y necesaria. A la vez, es un disco rico en sonidos, experimentando con un beat programado y un ensamble de cuerdas al mismo tiempo en una canción. Si usted quiere un disco que toque su alma, y con el que pueda ayudar a superar sus problemas, sería bueno que se pase por la discografía de EELS, y The Deconstruction es un buen punto para comenzar.

48. Father John Misty – God’s Favorite Customer

El mejor letrista del año, todos los años. El gran Josh Tillman regresa a un año de Pure Comedy con otro disco maravilloso donde, a modo de crooner, habla sobre lo que somos como humanos y como sociedad desde un punto de vista cómico, pesimista y burlón. God’s Favorite Customer lo muestra engrasado en lo que mejor sabe hacer y cada vez da más gusto escuchar su música.

47. Against All Logic – 2012 – 2017

El productor chileno-estadounidense Nicolas Jaar regresó con una nueva colección de canciones bajo un nuevo alias donde presenta al mundo su faceta más house, sin mantenerse ajeno a su pasión por la experimentación con sonidos. 2012 – 2017 es una ristra de sonidos que se mueven en el mundo de la electrónica house orientada al baile, donde hace un interesante trabajo de sampleo que recoge sonidos de la música funk y del soul para crear un todo muy impredecible, que fulgura como cualquier producción donde su nombre esté implicado.

46. Spiritualized – And Nothing Hurt

El octavo disco de Spiritualized encuentra a Jason Pierce y los suyos frente a otro trabajo bien pulido, cargado de feeling introspectivo y con el espacio como patrón común en su música. Este es uno de los discos más personales de Pierce, quien afectado por distintos problemas de salud, se tardó muchos años en entregar uno de los mejores álbumes de la carrera del grupo, que no necesita vivir de la renta de Ladies And Gentlemen We’re Floating In Space para seguir haciendo música trascendente y que llegue al corazón.

45. Ozuna – Aura

Aura, el segundo álbum del puertorriqueño Ozuna, parece un grandes éxitos. Con 20 canciones y con colaboraciones que van de Cardi B a J Balvin pasando por Anuel AA y Manuel Turizo, El Negrito Ojos Claros nos entregó este año un disco que se base por distintas tonalidades del género urbanos.

44. The Lemon Twigs – Go To School

Un musical sobre un chimpancé criado como un niño al que obligan a ir a la escuela. Esta es la idea que yace detrás de Go To School, el segundo trabajo de larga duración del dúo de los hermanos D’Addario en el que se reinventan para crear algo que suena a su propia versión de Broadway, con una colección de riffs setenteros tomados de bandas como T-Rex, Creedence o Big Star, arreglos de cuerdas de los años 20 y 30, y letras que tratan temas desde abortos involuntarios, el sistema educativo de los Estados Unidos, las ansiedades propias, la vida escolar, el autodescubrimiento y la autoaceptación, y más.

43. U.S. Girls – In a Poem Unlimited

Un disco que pareciera tener reservado su puesto en los conteos de lo mejor del año. La forma de hacer música pop de Meg Remy es tan espectacular como nostálgica por el sonido de los noventa, el cual repotencia y redimensiona con estribillos misteriosos y una musicalización rica y variada, al tiempo que Remy brinda un mensaje importante sobre feminismo y femineidad, mezclado con violencia, crudeza y poder, demostrando que tiene cosas importantes que decir, al tiempo que te hace bailar.

42. Hookworms – Microshift

El tercer lanzamiento de la banda inglesa presenta un cambio drástico en su estilo a través de una colección de canciones con un mensaje y sonido mucho más expresivo y urgente que el resto de su obra. Los de Leeds juegan ahora con un paisaje musical electrónico mucho más brillante y cuidado que denotan que se tomaron en serio la idea de no componer con base en lo que ya les conocíamos, sino en lo que ellos tenían visualizado como el futuro de la banda. Un trabajo interesantísimos que, desde ya, le vaticinamos un puesto en los conteos de lo mejor del año.

41. Jungle – For Ever

El segundo disco de la enigmática y mística banda de soul británica los vuelve aún más pop y frescos de lo que ya los habíamos escuchado. Forever es un disco que sigue jugando con la forma de componer del grupo, muy cruda en cuanto a emociones, con una producción de punta que bebe mucho del disco music y que tiene mucho qué decir en términos de melancolía y rompimientos amorosos, aunque en ningún momento sientas que están cantando sobre algo triste. Un gran regreso para bailar tristes.

40. Jack White – Boarding House Reach

BHR es un disco que crece a medida que lo escuchas. Menos rockero que Lazaretto y mucho más experimental, el disco nos regala el sello característico de White: la alaridos y guitarras distorsionadas sin dejar de lado la tranquilidad de canciones como Why Walk a Dog. Nuestro tema favorito es Over and Over and Over, un tema que recuerda a los viejos tiempos de The White Stripes y uno de los más rockeros del disco.

39. Car Seat Headrest – Twin Fantasy 

Will Toledo lo volvió a hacer, con un disco que ya existía y solo quiso mejorarlo. Con mejores técnicas de grabación y un sonido más depurado, el líder de Car Seat Headrest toma las canciones de su disco Twin Fantasy, de 2011, y las reconstruye de una forma soberbia, dejando intacta su carga de crudeza y teenage angst y el sonido como compuesto en su cuarto que su música siempre ha destilado. Una muestra de que lo bueno siempre puede ser mejor, y de que este proyecto promete seguir brindándonos cosas geniales.

38. Parcels – Parcels

Australianos aunque radicados en Berlín, Parcels debuta con un disco que tiene mucho más que el apadrinamiento de Daft Punk para venderse. Tomando el testigo de The Whitest Boy Alive, Parcels juega a canalizar el funk y la música disco europea desde el indie pop, y el resultado es una colección de temas que invitan a que bailemos hasta más no poder.

37. IDLES – Joy as an act of Resistance

Que un disco de punk haya llegado al número uno en Inglaterra en el 2018 sin duda es un fenómeno peculiar. IDLES, con un mensaje enfocado en ser uno con su comunidad de seguidores, entregó un disco que lo único que pretende, como el buen punk, es divertir y drenar todos nuestros pensamientos sobre la vida y la juventud. Un statement artístico sobre no dejarnos sobrecoger por los tiempos que corren.

36. Snail Mail – Lush

Con mucha sinceridad y una fiel guitarra, Lindsey Jordan ha hecho un debut que se enmarca en la nueva camada del indie rock, caracterizada por su honestidad y por hacer música sin pretensiones. Con solo 19 años, Jordan apela al feeling para cantar sobre todos los miedos e inseguridades que vienen con su edad y convierte las confusiones y las tristezas en aprendizajes mientras va desentramando sus temas.

35. The Voidz – Virtue

De las carreras en solitario de los integrantes de The Strokes, la de Julian Casablancas parece ser la más libre y renuente a encajar. Albert Hammond Jr.lleva años brindando grandes discos en solitario, demostrando que es el cerebro musical de la banda, y debo decir que siento debilidad por Little Joy, ese maravilloso grupo de Fab Moretti con Rodrigo Amarante que solo ha ofrendado un álbum. Tras el -deliberadamente- desastroso Tyranny, de 2014, Julian Fernando se atreve con un disco igual de intrigante, inteligente y atrevido, pero un tanto (no mucho) más accesible para oídos menos educados, donde se atreve a mezclar el funk, el rock progresivo, la psicodelia y el indie rock al que nos tiene acostumbrados, a veces hasta en una misma canción. Un disco que destila la diversión que tuvieron sus músicos al hacerlo, y nos deja la duda de si ya Julian, y el resto de The Strokes, no disfruta de hacer música con la banda que lo hizo famoso.

34. Courtney Barnett – Tell Me How You Really Feel

El segundo disco en solitario de la australiana conserva su forma intacta. Barnett esboza algunas de sus líricas más honestas en un disco que habla sobre lo que la gente espera de ella como letrista, siendo honesta con lo que puede y no puede hacer, y sobre lo que quiere y lo que no quiere cantar.

33. Rhye – Blood

El proyecto del canadiense Mike Milosh afrontó el reto del segundo disco y salió muy bien librado, entregando una seguidilla de temas que exploran ritmos electrónicos que plantean atmósferas sensuales llevando el R&B a lo más minimalista posible, al tiempo que muestra letras más románticas que en Woman, su gran debut de 2013.

32. Arctic Monkeys – Tranquility Base Hotel + Casino

Quizá uno de los álbumes más polémicos del año. Tras cinco años de espera, los británicos de Arctic Monkeys nos presentaron Tranquility Base Hotel & Casino, un disco que no tuvo sencillos y un tanto extraño para que quienes esperaban AM parte II. TBHC es una oda espacial en el que las líricas de Alex Turner nos llevan a territorios inexplorados que son apreciados con mayor valor si le escucha con atención y paciencia.

31. Jorja Smith – Lost & Found

No sabemos si sea muy pronto decirlo, pero el Reino Unido tiene a su nueva gran cantautora en Jorja Smith. Lost & Found es un disco honesto y hermosamente conceptualizado donde Smith desplega su hermosa voz para cantar sobre lo que le pasa y lo que le duele. El resultado es maravilloso y uno de los discos de R&B y Soul de los últimos 5 años.

30. Ariana Grande – Sweetener

Si bien polémicas en que se ha visto envuelta últimamente Ariana Grande opacaron un poco el impacto de la música de Sweetener, sería un error pasar pop alto uno de los álbumes pop más notables de 2018. En este disco, su cuarto, Ariana mantiene el pop como su género de cabecera pero que también explora el rap y eléctronica. Eso sí, en ninguno de los temas la cantante nos priva de su excelsa capacidad vocal y además se erige como la voz de un alma femenina en vías de empoderamiento y autoliberación.

29. Albert Hammond Jr. – Francis Trouble

El cuarto álbum en solitario del guitarrista rítmico de The Strokes, lleva por nombre Francis Trouble, en honor a su hermano gemelo que falleció al momento de nacer. Esto nos da una pista: estamos en presencia del disco más personal de Hammond Jr. y eso se ve reflejado no solo en sus letras sino en los riffs de guitarras cuyo aura de angustia y nostalgía está presente en todo el disco.

28. Interpol – Marauder

Marauder, el sexto álbum de los neoyorkinos de Interpol, conserva el sonido garage que los hizo tan populares a comienzos de la década pasada pero con letras mucho más maduras y una estética bastante pensada. Marauder es un disco para rockear en serio, de los pocos quedan en la escena indie a nivel mundial. Digno sucesor de El Pintor (2014), el anterior y aclamado esfuerzo de Paul Banks y compañía.

27. Cardi B – Invasion of Privacy

El esperado disco debut de Cardi B es, sin lugar a dudas, uno de los éxitos del año. La rapera de origen dominicano supo vivir con el hecho de que Bodak Yellow fue uno de los temas del 2017 y entregó un disco cargado de bangers y colaboraciones de lujo, siendo capaz de juntar a J Balvin y Bad Bunny en un solo tema y que fuera realmente bueno.

26. Beach House – 7

A Beach House, el duo compuesto por Victoria Legrand y Alex Scally, los rodea un aura de misterio del que no pueden escapar y esto se ve reafirmado en 7, el primer disco de la banda tras el Depression Cherry de 2015. Las 11 canciones de 7 tienen un sonido envolvente que nos transporta a una atmósfera reflexiva y, por momentos, embrujante.

25. Superorganism – Superorganism

Pocas veces un disco suena tan cautivante como este. Pop psicodélico de gran factura, donde la deconstrucción de sonidos y el collage musical es clave para la creación de sus canciones. Un debut hiper esperado que, valió la pena cada uno de los días que pasaron desde que escuchamos Everybody Wants To Be Famous o Something For Your M.I.N.D. Los basados en Londres crearon un disco fresco y muy diferente al de cualquier otra banda trabajando en la actualidad, con una voz muy peculiar que suena como una Björk menos intensa (me gusta Björk, tranquilos). Les pintará una sonrisa en la cara y los hará bailar, en especial, si les gusta The Flaming Lips.

24. Deafheaven – Ordinary Corrupt Human Love

La música de Deafheaven es emotiva. Sienten cada palabra de lo que gritan, cada acorde que tocan y cada sonido que hacen. A veces son poéticos (en este disco hasta refieren a Cortázar), a veces no dicen ni una palabra y terminan transmitiéndote más que nunca. Lo cierto es que Ordinary Corrupt Human Love es un disco que pudiera considerarse la quintaesencia de esta banda, pues conjuga sus emociones con la excelente y de a ratos caótica instrumentación de sus temas, cargadas de progresiones, cambios y un ritmo perfecto para contar su historia.

23. Parquet Courts – Wide Awake!

La música de Parquet Courts nos recuerda por qué el punk nos hace drenar la rabia. La producción de Danger Mouse saca a relucir el mejor lado de los neoyorquinos, quienes cantan sobre el panorama político actual con una pasión tan desenfrenada como su música. De esos discos que te va a divertir de principio a fin.

22. Post Malone – beerbongs & bentleys

18 canciones componen el esperado segundo álbum de Austin Richard Post, aka Post Malone, en el cual el rapero un matiz y unos beats difíciles de encontrar entre otros exponentes del género. Más allá de las ultra escuchadas rockstar y better now, Malone demuestra que tiene cosas que decir desde su tristeza y su desprecio por el hip hop.

21. Khruangbin – Con Todo El Mundo

¿Saben cuando escuchan algo que les parece completamente original pese a sonar a cosas que ya escucharon? Eso me pasó cuando, gracias a los increíbles Tiny Desk Concerts de NPR me topé con Khruangbin, un trío de música experimental de Texas cuya música me intriga y fascina más con cada escucha. Con Todo El Mundo es el segundo trabajo de estudio de este grupo estadounidense en donde despliegan un rock instrumental que toma elementos de la psicodelia y el funk, así como de la música típica del Medio Oriente, España y parte de Asia con una riqueza sonora increíble. Este es un disco sencillo y divertido, que funciona tan bien para fumarte un porro y chillear como para concentrarte en trabajar.

20. Unknown Mortal Orchestra – Sex & Food

Ruban Nielson está loco por hacer este disco. Y cuando digo que está loco, es que es un auténtico genio demente. Sex & Food era uno de mis discos más esperados del año, principalmente porque UMO me voló el cerebro con el cambio que hizo hace unos años en Multi-Love. Este nuevo trabajo demuestra esas ganas de constante evolución que tiene la banda y su pasión por los sonidos vintage, presentando esta vez un álbum de pop y funk dentro de su entorno indie pop, que a la vez juguetea con el sonido de bandas como T-Rex o Big Star, en temas como Major League Chemicals. Divertido, bailable, y ejecutado tan finamente que no tiene sentido. UMO es la banda del futuro y todo el mundo debería tener a este disco de acompañante en sus trayectos diarios, porque los pondrá de buen humor.

19. Gorillaz – The Now Now

11 canciones son las que componen The Now Now, un disco con el que Gorillaz recupera el vigor y las dosis de bastante synth-pop y funk que Humanz (2017) había dejado atrás. Otro de los puntos fuertes de The Now Now son sus colaboradores: George Benson, Snoop Dogg y James Principle le aportan una dosis desenfada y de buena vibras que hace de este disco el soundtrack perfecto de los buenos ratos.

18. Tom Misch – Geography

Tras años trabajando en el hip hop, Tom Misch finalmente se decidió a mostrar su música en solitario. El resultado es una amalgama de funk, blues, disco music, soul y mucho más, tocado con destreza y feeling al mismo tiempo, que te acaricia el alma a través de tus oídos. Geography es de esos discos que te augura que un artista va a ser grande, y además nos muestra que Misch tiene la versatilidad y el talento necesario para seguirse reinventando con cada disco, y seguir haciendo cosas geniales por muchos años. En repeat desde que lo escuché por primera vez.

17. Bad Bunny – X 100PRE

El Conejo Malo finalmente entregó su primer álbum después de adueñarse del mundo de la música urbana con sus rimas y el resultado es mucho más de lo que esperábamos. Acá, San Benito no solo demuestra lo bien que queda su voz en pistas de trap y reggaetón, sino que se aventura a experimentar con sonoridades cercanas al pop punk y al indie psicodélico, y les añade a sus desfachatadas letras, aportando frescura al siempre creciente mundo de la música urbana.

16. MGMT – Little Dark Age

Luego de cuatro años sin material nuevo, la banda liderada por Andy VanWyngarden y Ben Goldwasser volvió con Little Dark Age, un disco de 10 canciones con un aura tan oscuro como bailar y con el cual intentaron volver a la época de sus primeros disco.LDA es un disco donde todas las canciones funcionan por sí solas, desde los temas más synth pop a las rarezas a las que los oriundos de Nueva York nos tienen acostumbrados. De los mejores regresos del año.

15. Troye Sivan – Bloom

En 2015, Troye lanzó Blue Neighbourhood, un correcto álbum debut en el que ponía de manifiesto su preferencia por el dream pop; sin embargo, tres años después nos muestra una versión más madura y más experimental de su música en Bloom, un disco fácil de escuchar y que posee un aura intimista en el que el cantante habla de su homosexualidad sin ningún complejo.

14. Blood Orange – Negro Swan

Si hubiese que etiquetar la música de Blood Orange en algún género ese tendría que ser, sin duda alguna, indie hip hop y Negro Swan es un disco que lo pone de manifiesto. En este nuevo disco, sucesor de Freetown Sound (2016), Devonté Hynes, el hombre detrás de Blood Orange, explora las fronteras del hip hop para contar una historia íntima y muchas veces autoreferencial que pasa del corazón roto a una vida esperanzada y que te hace bailar aunque estés sentado. Sin desperdicios.

13. Mac Miller – Swimming

Reducir el talento de Mac Miller a que ahora podría considerarse un mártir, sería un despropósito descomunal. Poco después del gran The Divine Feminine, Malcom Miller nos entregó su último testamento musical que finalmente lo consolidó como una leyenda. Este es un disco donde Miller experimenta con sonoridades del jazz y explora esa vena que lo caracterizó donde se cuestionaba su propia existencia y todo lo difícil que es ser famoso, aunque muchos piensen que tener dinero y reconocimiento te eximen de todo lo que aqueja a la mente del ser humano. Vivo o muerto, Swimming es un discazo y, si juzgamos por su sonido, Miller pareciera estar más vivo que nunca.

12. Robyn – Honey

Para Honey, su sexto disco, Robyn consiguió la combinación perfecta de voz y sintetizadores que hace de este álbum con el que la sueca de 39 pretende colocar todas sus emociones en 40 minutos y 38 segundos. Es imposible desvincular a la música de Robyn con la de Kylie Minogue y; sin embargo, habla de otras cosas, deja la fiesta a un lado y de sus voz solo suelta frases emotivas que evocan al término de una relación y la pérdida de un amigo.

11. Kacey Musgraves – Golden Hour

El country es complicado incluso para los mismos estadounidenses. Está tan arraigado a un grupo que pareciera generar rechazo a todos los demás. Sin embargo, Golden Hour no es solo el disco de country del año, sino que cumple con honores la labor de hacer accesible al género a todos, dándole un empaque más cercano al pop y al R&B, saliéndose de los cánones de la rentable industria norteamericana. Es una colección de temas que se sienten en el alma cuando los escuchas y dejan una que otra enseñanza para la vida.

10. Kamasi Washington – Heaven & Earth

El saxofonista Kamasi Washington tiene rato demostrando que es uno de los artistas más llamativos del panorama musical actual, pese a que su música no sea para todo el mundo. En Heaven & Earth, su segundo trabajo como solista, Washington se atreve con un disco doble que divide lo utópico de lo mundano donde experimenta con nuevos sonidos y formas de hacer jazz presionando a su propia música y su propia pericia como compositor a romper paradigmas a través de sonidos experimentales, cálidos, coloridos y muy eclécticos, sin variar mucho en la línea de sonido y la historia que cuenta a través de sus partituras.

9. Mitski – Be The Cowboy

Con una mezcla de Yoko Ono y Dido, Dido, la cantautora japonesa-estadounidense, nos ha presentado Be The Cowboy, un álbum en el que nos traslada a lo más profundo de sus emociones. A los largo de las 14 cortas canciones de este álbum, a veces muy electrónicas, a veces más cercanas al folk; Mitski nos introduce en sus pensamientos llenos de soledad, presa de las expectativas de los demás pero con una voz tan melodiosa como desgarradora.

8. Rosalía – El Mal Querer

En épocas donde la música es presentada y consumida como sencillos, Rosalía Vila Tobella nos ha entregado El Mal Querer, un álbum conceptual que contiene 11 canciones/capítulos inspiradas en un libro del siglo XIV que sirven de oda a las relaciones modernas a ritmo de flamenco, pop y trap. El Mal Querer es un disco muy pensado, excesivamente pensado, tanto que la misma cantante ha tenido que salir a explicarlo. Un disco en el que la sensación barcelonesa nos entrega una formidable interpretación de una mujer que suelta las cadenas que la atan a una relación tóxica.

7. Pusha T – DAYTONA

La producción de Kanye West y la destreza vocal de Pusha T hacen que DAYTONA Sea uno de los hitos más grandes del rap en 2018. Al igual que los otros lanzamientos de la Yeezy Season de mediados de año, este álbum, quizás el menos experimental de todos, consta de pocas canciones (gracias por no hacer discos de 15 temas cargados de fillers y 6 temas buenos) pero tiene una potencia arrolladora.

6. Janelle Monáe – Dirty Computer

R&B, dance, soul y hip hop -todo muy bailable- se dan citan en Dirty Computer, el álbum en que la actriz y cantante Janelle Monáe, explora temas como la sexualidad, el empoderamiento femenino en la comunidad negra y su descontento con las políticas actuales con una fuerza tal que se hace imposible ignorarla.

5. Travis Scott – ASTROWORLD

ASTROWORLD es uno de esos discos de rap de los que hablaremos por décadas y una barra muy alta que se puso el propio Travis Scott para superar con su próximo disco. Estamos delante de un trabajo ambicioso con una producción de beats demencial que fluyen bajo la voz de uno de los raperos más privilegiados y talentosos de su generación. Un clásico instantáneo donde la grandilocuencia sonora nos guía a la mente de Travis y nos pasea por cada rincón.

4. The 1975 – A Brief Inquiry Into Online Relationships

De The 1975 se pueden decir muchas cosas y una de ellas debería ser que no escatiman en ser ambiciosos. ABIIOR es un álbum conceptual que busca hablarle a su público en su idioma sobre el amor en la era millennial, con arreglos musicales que deambulan entre su conocido pop guitarrero y sus ansias de experimentar con lo electrónico, con el R&B y con la música de los ochenta. Matt Healy demuestra su talento para escribir temas hermosos que capturan la raíz del sentimiento y se explaya a cantar sobre lo que se le venga en gana con una banda que, con cada disco, se siente más madura, cómoda y con ganas de salirse del molde.

3. Kids See Ghosts – Kids See Ghosts

Apartar al hombre de la obra resulta una tarea cada vez más difícil en los tiempos que corren y esto ha opacado el verdadero genio detrás de discos como Kids See Ghosts. Kanye West y Kid Cudi, dos hombres que han luchado contra sus enfermedades mentales en los últimos años, hicieron a modo de terapia un álbum honesto donde somos testigos del exorcismo de sus demonios con las rimas más honestas que ambos han dicho jamás. Todo este viaje a las depresiones y trastornos de sus dos autores lo hacemos con unas pistas demenciales que juegan con la voz humana y en algunos compases recuerdan a la psicodelia de artistas como The Flaming Lips. Siete canciones al grano y que demuestran que Kid Cudi merece más amor del que le damos y que Kanye es mucho más que una gorrita roja con un mensaje.

2. Kali Uchis – Isolation

Con sus guiños al español, su sensualidad y sus canciones que se pueden bailar y a la vez sirven para alzar la voz del feminismo, Kali Uchis intentar dejar el odio atrás o simplemente decir que, a veces, no es nada fácil salir de relaciones tóxicas en Isolation, un disco de 15 canciones que catapultan a la nacida en Pereira, Colombia como una de las cantantes más interesantes de la oferta de r&b actual.

1. J Balvin – Vibras

Vibras es un disco de sonidos y; sin embargo, las letras son las encargadas de otorgarle un aura de vida nocturna y seducción que en ningún momento se acerca a lo grotesco, elementos férreamente criticados en el género. J Balvin ha sido el exponente que mejor ha logrado la evolución de un género que ya no es reggaetón, sino que se pasea por muchos elementos se sienten orgánicos, aunque tengan naturaleza puramente electrónica, sin obviar que no descuida las letras y que no teme explorar una amplia gama de sonidos con un gran resultado. Este disco es es el equivalente sonoro a tomarse dos Cuba Libres. Si quieren saber hacia adonde apunta el género urbano, todos los caminos conducen al colombiano.