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El hombre que financió su salida de Venezuela viendo a tipos teniendo sexo con peluches en internet

El crítico momento económico y social que atraviesa Venezuela ha motivado que, día a día, más venezolanos abandonen el país con miras a nuevos destinos, que les permitan oportunidades de trabajo y calidad de vida que este país ya no tiene para ofrecerles.

Muchos han recurrido al internet como forma de hacer un dinero extra que les permita salir de Venezuela, realizando trabajos a destajo que sean remunerados en moneda extranjera, teniendo en cuenta el control cambiario que impide a los venezolanos el libre acceso a la compra de dólares. Algunos ofrecen sus conocimientos por plataformas de freelancers para obtener dinero en divisas para adquirir un pasaje y tener dinero extra para mantenerse mientras consiguen trabajo. Otros han llegado a hacer rentable la venta de nudes (fotografías de desnudos) a través de plataformas como Snapchat. Algunos se dedican a contestar encuestas o ver publicidad a cambio de una mínima cantidad en divisas. Y otros, han llegado al mundo de la llamada Dominación Financiera.

Antes de ahondar en este tema, es necesario que todo aquel que esté leyendo esto, entienda que, en ninguna forma, les estamos recomendando que acudan a estas prácticas para escapar del país. Entendemos que la situación económica de nuestro país está difícil y que esto, de buenas a primera, parece una buena idea para escapar, pero debemos advertirles de los peligros y daños emocionales que esto pueden acarrear para ustedes y su familia. Las cosas no siempre salen tan bien y es cierto que cuando advierte que no es para todo el mundo, es por algo, pues no todas las personas están preparadas para ver ciertas cosas y estas pueden dejarle cicatrices emocionales para toda la vida.

Bajo estas líneas, les compartimos la historia de Jesús Beltrán, un usuario de Twitter que publicó un hilo en dicha red social donde revela cómo hizo para salir de Venezuela sin dinero, sin trabajo y sin ayuda de absolutamente nadie. En su hilo, Beltrán explica que él y su familia atravesaban un momento difícil económicamente. Al principio de 2017, se encontraban realmente desesperados, desanimados y deprimidos, pero gracias a un documental de VICE, llamado Cash Slaves: Inside the Dystopian Fetish of Financial Domination, consiguió una forma de generar ingresos sin moverse de su casa, aunque de una forma bastante peculiar.

Aquí el documental:

En el documental, una chica cuenta cómo a través de la dominación financiera, logró recaudar 50.000 dólares. Esto motivó a Beltrán a tomar la decisión de emprender un camino en esa “escena”. Se creó una cuenta de Twitter y comenzó a familiarizarse con términos como ‘paypig’ y ‘cashcow’. “Cambió mi vida por completo”, confiesa en uno de los tuits.

A partir de ahí, comienza a contar cómo vio a otras personas que hacían esto mismo, que compartían capturas de pantallas de sus balances en Paypal, donde tenían miles de dólares de parte de personas que realizan estas prácticas sexuales, definidas como “cuando hombres o mujeres sumisos y esclavos, tributan en dinero o mediante regalos a una mujer dominante”. Como cualquier fetiche, lo que les genera placer es la necesidad de ser controlados de todas la maneras a cambio de pagos o regalos. Básicamente, son personas que te pagan para que seas su amo y controlarlos.

Beltrán comenta que, influenciado por el documental, un episodio de MTV’s Real Life y un video de YouTube que explica qué es la dominación financiera (bajo estas líneas) se sumergió en este mundo que lo rodeó de situaciones extrañas y no para todo el mundo, donde el sadomasoquismo, las sumisiones monetarias y otras prácticas sexuales, se servían a diario durante los cuatro meses que admite haber estado involucrado en esto.

Así empezó a ahorrar para salir del país y anexó capturas de pantalla de Paypal de pagos de sus cashmasters/mistresses y recordó una de las anécdotas que más lo marcó en esta vida que tomó. “Una noche un tipo me pagó 20$ por verlo bailar en ropa interior femenina para luego proceder a cojerse un oso de peluche, así que sí. Es raro.” publicó en un tuit, al que siguió con otro explicando que estos personajes se sienten felices de ser humillados, maltratados, denigrados, y, especialmente, sentirse inferiores a su “amo”. En un siguiente mensaje, afirma que mientras veía al tipo sodomizar el oso de peluche, debía decirle que era estúpido, que tenía el pene pequeño y otros insultos, además de reirse de él, pues esto servía como gasolina para su excitación sexual.

Estos pagos comenzaron a ser cada vez más y más y comenta que le servían para ahorrar, llenar la nevera de su hogar y hasta comprarse un teléfono celular en el exterior. 

Hacia el final del hilo, el hombre comenta que cuando estaba cercano a dejar el país, sus “sumisos” dejaron de prestarle atención y bajaron los tributos. En ese momento sintió que ya había sacado todo lo que tenía que sacar de ese mundo, y se alejó de él, aunque admite conservar contactos que, ocasionalmente, le envían dinero, gift cards de Amazon, entre otras cosas.

Los últimos tuits son dedicados a una serie de consideraciones y advertencias sobre esta práctica: “No les digo que se lancen de una a eso pues realmente no es para todo el mundo. No estoy siendo exagerado cuando digo que ‘Uno ve de todo’. Pero si deciden hacerlo, solo les recomiendo informarse bien, estudiar la escena, internalizar sus conceptos hasta cierto punto (no dejen que el rollo de superidad se les suba a la cabeza), y disfrutenlo. No lo hago más pues yo ahora disfruto trabajando a sudar y lagrimas por lo que hoy en día tengo. Pero me ayudo increíblemente a salir adelante. Y mas allá de creerme gran cosa, y recibir ‘tributos’, en mi mente y corazón yo estaba recibiendo ‘donaciones’ destinadas a un futuro mejor para mi y mi familia”.

A estas alturas, en pleno 2018, no creemos necesario advertirles sobre los peligros que alberga internet. Algunos de estos casos es posible que hayan salido mal y puede resultar en daños en distintos niveles para quien lo practique. Recomendamos, al igual que Jesús, instruirse en los pros y los contras de esto, y además de ver los videos de arriba, hacer lo propio con el documental Tickled, disponible en Netflix, donde varios hombres cuentan sus historias de cómo participar en competencias de cosquillas profesionales para satisfacer el morbo y los fetiches de algunas personas a cambio de grandes cantidades de dinero les arruinó su vida personal y laboral cuando intentaron salir de allí. Otro documental que hay que ver es Hot Girls Wanted, también en Netflix, que cuenta historias de chicas arrastradas a redes de trata de mujeres por la facilidad que supone hacer pornografía en internet y lo peligroso que esto puede tornarse.

¿Qué sí recomendamos? Si tienes algún talento, sácale provecho en internet. Hay miles de personas trabajando como freelancers transcribiendo textos, escribiendo contenido, llevando cuentas y muchas cosas más. Y todo está al alcance de un click.

Acá te dejamos el hilo completo de la experiencia de Jesús Beltrán: