Especiales 

Top 5: Películas eróticas para ver antes o después de ’50 Sombras de Grey’

Ante el estreno de “50 Sombras de Grey”, proponemos un listado de verdaderas películas eróticas, sin concesiones con los fanáticos de “Twilight ” o del best seller de E.L. James. Cinco respuestas para el llamado porno para mamás, adaptado por el cine de los papás conservadores de la meca.

Por Sergio Monsalve / @SergioXXX

1) Naranja Mecánica

Obviando a “Lolita”, porque es un tiro al piso, destacamos la versión de Kubrick de la distópica novela de Anthony Burgess. Un filme maldito, censurado en medio mundo, por sus escenas de una hiperviolencia autodestructiva, casi de anticipación. Del bar lácteo Korova a las famosas secuencias de Alex De Large en permanente estado de celo, la película redefine una estética de la sexualidad, asociada a un impulso incontrolable del protagonista, quien ni siquiera podrá ser redimido por el siniestro método Ludovico. En el final, el personaje, aparentemente curado, sigue soñando con consumar sus fantasías más perversas. Un desenlace irónicamente feliz, para una obra maestra de la sátira.

2) La Gran Comilona

4 mejores amigos deciden reunirse en una pequeña mansión, para darle rienda suelta a sus instintos básicos, hasta explotar y morir. Película kamikaze del biólogo de la condición humana, Marco Ferreri. También prohibida en cualquier lugar del planeta, dominado por las ligas de la decencia. Comiendo de manera insaciable y rindiéndole culto a los placeres dionisíacos, los antihéroes de la trama proyectan un delirio pecaminoso y culposo en la pantalla, de difícil digestión para estómagos delicados. Cúspide de la provocación bien entendida y madurada por su autor. Una genialidad iconoclasta.

3) Bilbao

Ideada por la mente licenciosa de Bigas Luna, el filme anuncia el quiebre generacional de la era postfranquista. Ya no había espacio para la represión intelectual y artística. Entonces llega “Bilbao” para marcar un nuevo rumbo en la creación de un país amordazado y coartada por las tijeras de una dictadura anacrónica. Empezando por su delirante argumento y terminando en su enfoque amoral, la cinta despliega un paquete de imágenes explícitas, no aptas para menores de edad. Al margen de discusiones de contratos entre las partes involucradas, la obra se adelantará a los tiempos del bondange y las suspensiones corporales, explotadas, consumidas o normalizadas por internet. La gran diferencia estriba en la óptica del realizador. Un vouyerista de los tormentos existenciales, hechos de carne, lujuria y frenesí.

4) Crash

A no confundir con la anodina película ganadora del Óscar. Aquí nos referimos al salvaje, monstruoso y visionario manifiesto disidente y divergente de David Cronenberg, cuya ecuación se multiplica a la enésima potencia en la pieza estelarizada, con frialdad maquinal, por James Spader, Holly Hunter, Elias Koteas, Deborah Kara Unger y Rosanna Arquette. La última incorporando a una consciente muñeca mutilada, a una de las novias del Doctor Frankestein de la partida, el mítico Vaughan del texto homónimo de James Ballard, sobre un presente futurista marcado por el tráfico y la relación de eros con tánatos. Viaje iniciático y propuesta del alto impacto, la película profundiza en el entramado de una bizarra familia disfuncional, abocada a experimentar con los límites de la velocidad, el accidente y el riesgo, para alcanzar el clímax del hedonismo. El realizador los observa y no los juzga, como fichas de un laboratorio secreto y oculto. Jugándose la vida en la autopista, los mutantes del largometraje emprenden una curiosa misión suicida, en busca de una expiación a través de un peligroso ejercicio de catarsis. Distante y apocalíptica, parece el síntoma de una sociedad vacía, destinada a tapar sus huecos con la práctica de fenómenos extremos.

5) El Imperio de los Sentidos y El Último Tango en París

Señorita Anastasia Steele, si quiere olvidarse del romance de colmillos crepusculares, le recomendamos el siguiente combo de un palo, de dos por uno. Si gusta y le provoca, puede disfrutarlo bajo la compañía del estirado, Señor Grey. Así los dos cogen dato para la secuela. Esperamos aprendan mucho de las lecciones, no precisamente de autoayuda, impartidas por Nagisa Oshima y Bernardo Bertolucci. De igual modo, Marlon Brando les enseñará las diferentes formas de usar un producto escaso en los anaqueles de Caracas, como la mantequilla. Véanse en el espejo de los grandes clásicos del género y saquen sus propias conclusiones. A lo mejor rompen con su corrección política y entregan una continuación digna, de antología, cual “Cómo entrenar a tu Dragón 2”, “Toy Story 2” y “El Imperio Contraataca”. Les deseamos suerte en la tarea, cuesta arriba, de superar a sus precedentes audiovisuales. Por lo pronto, la realidad es otra. Ustedes se mantienen a la sombra de un sadomasoquismo light, fashion y trendy.