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imagen Crónica de un roadie condenado por un setlist: ‘Metallica, Through The Never’ (RESEÑA)

Crónica de un roadie condenado por un setlist: ‘Metallica, Through The Never’ (RESEÑA)

La obra “cinematográfica” de la agrupación más conocida del thrash, podría definirse no como una trama ambientada por un soundtrack (como normalmente suele ser), sino como un buen soundtrack acompañado de una pequeña trama accesoria.

Por: Max Manzano / @MaxManzano

Si se dividen los porcentajes entre argumento y concierto, es casi unánime que el público tuvo la sensación de haber ido a una sala de cine para disfrutar de un buen concierto en 3D. La historia paralela, si bien pareciera ser sobrante a simple vista, se justifica rotundamente al profundizar la secuencia a nivel de las líricas. Son las propias canciones las que construyen el hilo conductor de la aventura accidentada que vive Trip (Dane Deehan).

Bajo la dirección de Nimrod Antal, la ciudad de Vancouver tuvo el honor de disfrutar, durante tres noches, de un show de Metallica muy especial destinado exclusivamente para el rodaje. Aquí se aprecia el concepto de la tarima central utilizada por la banda en su formato in-doors en parte del World Magnetic Tour, con una gran cantidad de valores agregados, tales como pantallas con visuales en el stage, a su alrededor, y en los reflectores en forma de ataúd. También observamos la inclusión de elementos de giras de hace dos y tres décadas que marcaron su crecimiento como agrupación histórica.

Queda claro que la intención de la banda y del director fue incluir en su set los temas homónimos de sus álbumes clásicos de los ochenta, para fundamentar la utilización de las portadas de sus álbumes como parte de su montaje en vivo, pero con tecnología vigente, y ensamblar una historia en base a un orden lógico ,según el mensaje de cada canción. La travesía que sufre el protagonista, es un punto aparte que pasó a un segundo plano para casi todo el público en general, mas sí muy bien comprendida por los seguidores fieles que saben de qué va cada pieza.

Lo importante, aunque suene reiterativo, está en entender que la serie de hechos desafortunados que se le manifiestan al protagonista, al más estilo Jumanji, recae directamente en la canción que Metallica interpreta justo en el preciso momento de cada obstáculo. La sincronía entre tema y acto, demuestra la vinculación entre director y banda a la hora de escoger el setlist; la selección de las piezas que no sólo desdibujan una escena en base a su lírica, sino que incluso el tempo de la música lleva el ritmo de los diferentes hechos que ocurren en el transcurso de noventa minutos.

Consecución de los hechos: And SPOILERS for all…

Trip arriba al recinto donde se presentará la agrupación californiana, y llega a su encuentro con el MetStaff a recibir instrucciones de su función de prueba. En medio de su llegada, se encuentra con los cuatro jinetes del metal quienes, salvo Trujillo, mostraron una actitud forzada que definitivamente no va con la personalidad que acostumbran normalmente a mostrar en público: un James Hetfield que lo ve con mirada negativamente fija desde su vehículo (que sólo se le vio en el caso que ocurrió en navidad con los paparazzis uruguayos), un Kirk Hammett que autoriza su acceso, ejerciendo un rol que sabemos que a él no le interesa ni corresponde (para eso tienen a su personal de seguridad), y con un Lars que en medio de los camerinos lo observa como un intruso; se sabe que Ulrich suele saludar sin ninguna mala vibra a quien esté deambulando incluso por la zona restringida; si el joven tuvo acceso, es porque el MetStaff lo permitió. Así es en la vida real.

El show inicia con el acostumbrado intro de “The Ecstasy Of Gold” de Ennio Morricone (recortado tal como en varios de sus DVDs recientes), seguido de la primera canción del set, “Creeping Death”, tema en el que a Trip se le asigna la misión de buscar un maletín sumamente importante para la banda. Hallar el bolso, será la prueba de fuego condicionante para ser aprobado y cobrar por su labor. Aquí se percibe el momento en que Trip debe separar sus sentimientos de fan, a trabajar fríamente y acatar la indicación de buscar el misterioso bolso hasta el fin del mundo… a través del nunca.

“For Whom The Bells Tolls” marcó las campanadas de la cuenta regresiva en que se encontraba Trip para lograr su misión asignada, acompañado por un muñeco que sería su amuleto de buena suerte para lograr el objetivo. Al momento de encender el vehículo y emprender la travesía, era obvio que “Fuel” fuese la banda sonora ideal que determinara la velocidad en la que debía conducir para su hallazgo. Después, venía la oportunidad de homenajear al segundo disco de la banda “Ride The Lightning”: Metallica recreó ante el público la portada con su respectiva silla eléctrica, tanto en visuales como infraestructura; cabe acotar que este fue el momento álgido impresionante de la justificación del formato 3D. Nuevamente, un momento sobreactuado se divisa cuando falla un micrófono en el que cantaba James Hetfield, quien lo avienta contra el suelo con profundo enfado; mostrando un personaje evidentemente forzado por el director, nunca se le ha visto Hetfield arrojar un micrófono con actitud impulsiva, y mucho menos gritarle al ingeniero.

En el transcurso del tema, Trip es chocado por un vehículo, en un acting bastante hiperbolizado en el que pierde el conocimiento y se refleja metafóricamente la caída en un mar cual limbo. Cuando el joven roadie se haya con vida, sale del vehículo, e inician los acordes de “One”, pieza clásica que describe a alguien que sangra y no puede divisar si lo que vive “es verdad, o es un sueño” o que simplemente “no puede recordar nada”. En medio de la soledad ensordecedora, Trip nota que en la calle donde tuvo el accidente, se avecinaba una confrontación entre civiles y policías, seducidos por un caballero que representaba a la mano invisible del caos y la ira. La persecución aparece sincronizada con el extraordinario tapping que ejecuta Kirk Hammett en el puente de la canción.

“The Memory Remains”, tema gloriosamente coreado por el público canadiense, fue el punto en que Trip recordó la misión que debía seguir contra cualquier adversidad, aunque se encontrase en medio de una guerra civil. El intro de “Wherever I May Roam” suscitaba el terrible instante de estar en medio de dos bandos dispuestos a destruirse. “Cyanide” fue el momento de reflexión cuyo guiño señala a los graves sucesos que ocurren en el mundo mientras hay un concierto de Metallica, o como bien se mostró, cuando hay música tranquila en el lobby de un hotel, mientras afuera hay un disturbio. Al momento en que Trip decide retar al enmascarado, debe enfrentar su destino sin el muñeco, a quien pierde al momento del desafiar al jinete oscuro. Llega el instante en que Metallica rinde tributo a su cuarto LP “And Justice For All”, y en tarima se muestra la presencia de Doris, la dama agrietada de la justicia, utilizada hace casi 25 años en el “Damaged Justice” tour (1989). Trip observa gente ahorcada en las calles, mientras la canción sentencia que “la justicia se perdió, la justicia se violó, la justicia se fue”.

Finalmente, el joven Trip haya un camión del MetStaff, en el que se encuentra un chofer en estado de shock por toda la hecatombe ocurrida en la ciudad; el pasante decide entrar a la parte trasera del vehículo para tomar la maleta que tanto buscaba. Las tonadas de “Master of Puppets” auguraban el instante de recordar el mejor álbum de la banda y tercero en su discografía, también con su respectivo tema homónimo. Durante el bridge lento de esta obra maestra, se sintió como una especie himno fúnebre por los caídos, mientras aparecían las cruces en tarima que representaban visualmente la portada del último disco grabado por el bajista fallecido Cliff Burton. En el mismo instante, Trip se topa frente a frente con un civil involucrado en la trifulca previa, y detrás de éste, reaparece el jinete, quien con su influencia, volcó a civiles y policías en contra el roadie; sólo por el atrevimiento de arrojar una piedra en la cabeza del nuevo “Amo de las Marionetas”. Algo curioso pasa cuando Metallica interpreta esta canción, y fue ver a un Hetfield cantando los primeros y segundos coros y estrofas enteras, partes en que él acostumbra a dejar que sea al público quien las cante cual primera voz.

Suena el intro de “Battery”, y el muchacho al verse sin salida, contra la cerca, y con una muchedumbre enardecida en frente, no le quedó otra que enfrentarse al monstruo: encapucharse como otro guerrillero, y mostrarse como un combatiente incendiario (y auto-incendiado) luchando contra quienes estaban siendo manipulados por el odio sembrado del controlador del sistema… historia que ya nos suena conocida una y otra vez. La masa demencial lo termina abatiendo contra el suelo. Aquí, por tercera vez, queda inconsciente con su mente sumergida en medio de un mar, flotando cual portada de “Nevermind”.

“Nothing Else Matters” fue la tenue melodía que hizo regresar a Trip de su estado desmemoriado, mientras Hetfield cantando decía: “tan cerca, no importa cuán lejos” y que “por siempre hay que confiar en quienes somos, y nada más importa” siempre que haya un porqué . “Enter Sandman” ambientó el último encuentro entre Trip y el jinete. Mientras el jinete lo ahorcaba, Trip logró arrebatarle el martillo de la sentencia, y descubrió la manera de aniquilarlo con su propia arma.

Cada vez que el pasante golpeaba el arma contra la azotea para vulnerar al jinete, los impactos estremecían al recinto donde se daba el show, ocasionando el “accidente” que sufrió el técnico del MetStaff, al que se vio incendiado en medio de una tarima destrozada por los golpes propinados por Trip. Si recordamos la gira “Pour Touring Me” del 96-97-98, no es la primera vez que simulan este “incidente” utilizando a un actor como antorcha humana, tal como se ve en su DVD “Cunning Stunts”.

Se acerca el desenlace, y Metallica decide tocar en formato garaje, con los mínimos recursos, al estilo de la época en “Kill ´em All” con el tema “Hit The Lights”, alumbrados únicamente por luces básicas. Finalmente, Trip llega al recinto con el maletín, aunque cuando el show ya había culminado, y el público se había marchado. Casi nunca se ha dicho que el momento de los créditos de una película sea la parte más gloriosa, pero en “Through The Never”, fue una excepción gracias a la gran interpretación de “Orion”, que logró que sus fans acérrimos, y no tan fanáticos, salieran con una sonrisa de las salas. Es de esas piezas instrumentales legendarias que no necesitan de una voz para ser obras maestras.

¿Qué había en el contenido el maletín? Es la misma pregunta que nos hemos hecho durante años sobre qué contiene el bolso de Oscar “Paparazzi” Pastorelli, vocalista de Papashanty Saundsystem.

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