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Félix Allueva: “Cuando un músico recibe ayuda del Gobierno accede a ponerse un bozal y unas esposas ideológicas”

Félix Allueva, conocido historiador del rock local y responsable del Festival Nuevas Bandas, fue entrevistado por la periodista Jessica Morón del diario El Universal, en donde dio su punto de vista desde su trinchera, la musical, con respecto a la situación de país que vivimos actualmente.

Asímismo, fue cuestionado por su iniciativa ‘Músicos en la Calle’, la cual busca ayudar al frente estudiantil y también ser multiplicadores de mensajes a, por ejemplo, gente que no es asidua de las redes sociales y no se enteran de lo que no transmiten en televisión.

Lean aquí nuestro reportaje sobre la iniciativa de Músicos en la Calle.

Aquí pueden leer el artículo extraído de la web de El Universal:

Félix Allueva descarta una alianza equilibrada de los músicos con el Estado. A su juicio, factores como el apoyo financiero, préstamo de equipos de sonido y locaciones para ensayar crean compromisos que el día en que la agrupación o solista esté en desacuerdo con las políticas gubernamentales, se acaba todo. “Te sacan del sitio, no habrá más ayuda económica y vendrá la represión. Para hacer una alianza con cualquier gobierno las reglas tienen que estar claras”, apunta.

El sector musical no escapa de la crisis de país. La escasez de divisas, la inflación, la censura y hasta la represión afecta a los artistas. Cuenta Allueva que la Guardia Nacional detuvo en una protesta al stage manager Yamil González. Hoy, la lucha de los músicos venezolanos es sobrevivir. “Tenemos menos sitios para tocar, menos dinero para cobrar, no hay divisas para salir a eventos internacionales; en consecuencia no tienes recursos para comprar un pasaje o reparar u renovar un instrumento”, expresa el productor musical y presidente del Festival Nuevas Bandas.

Ante este panorama, cantautores, agrupaciones, técnicos y productores han decidido alzar su voz. Tras el estallido de protestas y vejaciones que se mantienen en Venezuela desde el 12 de febrero, organizaron el frente cultural “Músicos en la calle”. “Quisimos sumarnos a esa resistencia civil y pacífica como apoyo a la movida estudiantil. Rechazamos toda manifestación violenta venga de donde venga. No vamos a tratar de convencer a nadie, sólo queremos difundir mensajes audiovisuales, con pancartas y canciones, para concientizar”, explica el también locutor. 

-¿De qué trata el frente cultural “Músicos en la calle”?

-Surge a partir de la revuelta estudiantil que reventó el 12 de febrero. Me llamó la atención que los chamos se habían lanzado a la calle, quitando liderazgo a los partidos políticos. Quizás no tenían muy claro hacia donde iban pero fijaron posición y ganaron adeptos. Convoqué a músicos para fijar nuestro punto de vista. Pensamos en ser un equipo de apoyo al movimiento estudiantil porque, como músicos y gente de producción, pudiésemos apoyarlos en cosas en las que no tienen mucha experiencia. 

-¿Quiénes integran el movimiento?

-Hemos incluido artistas de distintos géneros. Hay cantautores como Laura Guevara, Andrea Lacoste y Marisela “Sela” Lovera. También bandas, están Los humanoides, La cándida virgen, Rojo satura y Cuarto poder. Además se suman técnicos, managers, promotores y gente de producción de espectáculos que son muy valiosos en organización. Es la respuesta del sector musical y se ha convertido, en no más de 15 días, en una bola de nieve. En estos momentos somos más de 100 personas trabajando con contactos por lo menos en seis ciudades. Todavía le estamos dando forma a esta movida.

-¿Su propuesta se limita a canciones de protesta?

-El objetivo central de “Músicos en la calle” es organizar al sector musical, que no lo está. Establecer una estructura con principios que nos permita decir lo que haya que decir ante la situación y acompañar a la sociedad civil. No somos organización política.

-¿Cómo ayuda al país formar un frente cultural?

-Lo que fijamos como principio de esta incipiente organización es que estamos en contra de toda manifestación violenta, venga de donde venga. Nuestra arma es la música que producimos como puente para generar solidaridad social. Queremos intentar crear un frente más amplio que integre a distintos sectores culturales. La semana pasada convocamos a una reunión y respondieron positivamente teatreros, escritores… Vamos a intentar conversar para ser un grupo más amplio que fije posición y desarrolle propuestas claras. 

-No están a favor de las güarimbas, ¿que proponen?

-Tomar sectores emblemáticos de la ciudad, alejados del foco de resistencia que es Chacao, no estamos haciendo nada allí. El jueves pasado estuvimos en San Martín y Antímano porque queremos llegarle a la gente en la cola del supermercado, de la farmacia y hasta en parques con música acústica y mecanismos visuales para enviar mensajes concisos sobre la realidad que nos afecta a todos: escasez, inflación, desabastecimiento. La premisa es ‘¡Hagamos cola sólo en los conciertos!’ 

-Ante un conflicto político y la crisis de país, ¿Cuál es el rol del músico? 

-No hablaría de músicos como tal sino de artistas en general, porque el sector cultural integra a otros actores. El artista debe reflejar lo que sucede en la sociedad y convertirse en una especie de conciencia al proyectar la realidad de su entorno. De allí, el paso para impulsar movimientos sociales y políticos no es tan grande. 

-¿Cree que en la última década el gremio musical es de los que menos ha fijado postura?

-La sociedad venezolana ha estado adormecida y eso se traslada a los músicos, quienes han estado muy pendientes de elementos banales, centrados en sí mismos sin prestar atención a su entorno social desde una perspectiva política. Aunque, si hacemos un análisis de los últimos dos/tres años, te das cuenta que el hip hop se convirtió en un campo de denuncia a través de gente como Cancerbero y Cotur… El hip hop le quitó la crítica social al rock. 

-¿La situación de país se vuelve provechosa para las bandas? ¿Corren con la suerte de que una canción se convierta rápido en un hit?

-No hablaría de oportunismo político. Siento que bandas como Famasloop, por ejemplo, están haciendo música con el corazón. El oportunismo apareció con el sello del neofolclore, producto de la Ley Resorte cuando muchas bandas que nunca se habían interesado por el folclore venezolano, empezaron a hacer versiones rockeras de temas nacionales y a incorporar instrumentos folclóricos. Se sentía muy falso. Gracias a Dios eso ha ido desapareciendo. En la actualidad, las bandas que están asumiendo una postura política lo hacen con sinceridad. 

-¿Músicos y gobierno pueden ser aliados?

-No, porque automáticamente te obligas a respetar un discurso. Nosotros hemos intentado hacer puentes con sectores chavistas que hacen pop y rock. De hecho, existe una organización, el Frente de Bandas Rebeldes cuya sede es el Nuevo Circo de Caracas. Allí hay gente muy buena, muchos se definen como chavistas, más que gobierneros, asumen el legado de Chávez y no el de Maduro o el Psuv. Hemos tratado de hacer alianzas con ellos, pero es un arroz con mango. Hay demasiados matices de izquierda, desde los radicales y anarquistas hasta grupos más cercanos a la democracia. Acaba siendo muy difícil coincidir porque cuando un músico recibe ayuda del Gobierno accede a ponerse un bozal y unas esposas ideológicas. No puedes estar en desacuerdo con ellos. Te sacan del sitio, no habrá más ayuda económica y vendrá la represión. Para aliarse con cualquier gobierno las reglas tienen que estar muy claras y en Venezuela no sucede así, porque en los regímenes totalitarios, el Estado a través del apoyo cultural cercena tu libertad ideológica. 

-¿Los músicos son víctimas de la persecución política?

-Sí. El miércoles pasado la Guardia Nacional detuvo al stage manager y miembro del movimiento Músicos en la calle, Yamil Palacio, en Baruta. Hay también censura, por ejemplo, Radio Shaft, que tiene el tema PSUV (Peso sobre un venezolano), no suena la radio porque los sancionan. Luchamos por sobrevivir: menos sitios para tocar, menos dinero para cobrar, no hay divisas para salir a festivales y encuentros internacionales; en consecuencia no tienes recursos para comprarte un pasaje o reparar u renovar un instrumento. Ya no vivimos de discos sino de toques. 

-¿Qué opina de cantantes como Omar Acedo, Hany Kauam y Roque Valero?

-No quiero hablar de casos particulares porque eso desataría una serie de acusaciones, pero hay quienes al no conseguir trabajo se ven presionados ante la necesidad de tener que pagar casa, carro y mercado… Entonces el gobierno te ofrece dinero y sucumbes. Incluso hasta te dan cargos públicos. Es moralmente inaceptable y da pena pero sucede.

Fuente: El Universal

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